jueves, 25 de febrero de 2010

Vayas a donde vayas




Seguir un camino para alcanzar la “meta” del presente es la trampa del ego. La única manera de estar presente es ser el presente. Vale decir, quedarse sin ego.
Esto no tendría por qué causar tanto conflicto ni tomarse como el gran sacrificio que debo hacer, puesto que el ego no existe.


Cuando eres el presente descubres que, vayas a donde vayas, siempre estás aquí. Descubres que, pase lo que pase, te mantienes ahora.
No vas a ninguna parte. Eres una semilla de conciencia que, dentro de sí, guarda un árbol de conciencia. Y ese árbol, la conciencia de sí mismo, está pugnando por brotar. Para que brote, la semilla tendrá que morir. La personalidad tendrá que abrirse en tierra fértil y dejar que el árbol surja.


Pero el ego no quiere morir. Busca continuidad a toda costa. “Ahora estoy en una búsqueda espiritual – declara-, estoy siguiendo un camino para alcanzar la conciencia”. Así se mantiene como el controlador de la vida. Yo voy hacia la meta. Yo voy a continuar haciendo lo que me plazca.
Para no disolverse en la conciencia, el ego practica un truco que parece consistente: ir hacia otra parte.



Una persona que tiene un ego muy sólido, cuando sale a caminar, en realidad, no está caminando: está yendo hacia otra parte. Ahora da un paso y luego otro paso, pero esa persona no es consciente del paso que está dando, porque sus ojos se le nublan con la visión del horizonte. Está yendo hacia el más allá y por lo tanto no es consciente de lo que está sucediendo aquí y ahora.



Pero esa misma persona, si está sentada, también está yendo hacia otro lugar lejano. Si la observas, verás que no deja de hablarte de las cosas que hará, de sus planes, sus ideas, sus maneras de dominar al mundo. O quizá pertenece al bando de los rezagados, que te hablan del pasado, de lo que sucedió en tal o cual lugar, de las noticias del periódico... Sea como sea, el ego se las arregla para no estar aquí, para no vivir el presente, porque el presente significa la desaparición del ego.






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Extraído del libro "La Mirada del Zen" - de Flora Espinosa - Editorial Ananda




6 comentarios:

  1. Andar sin mochila por un camino que se inventa a sí mismo.
    El presente, es la solución para todos los problemas que nunca existieron.
    Besos, Furia.

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  2. Está claro ... solo hay presente.
    Gracias por este texto lleno de sabiduría.
    Un abrazo luminoso, Sina

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  3. La certeza de que no hay meta me deja en la incertidumbre. Esta es la riqueza que recojo de estos párrafos. Gracias

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  4. Hola Paula. Sin la mochila del tiempo, el presente se inventa a sí mismo. Gracias por tu visita.

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  5. Sólo tenemos, Sina, este abrazo luminoso del presente.

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  6. Oso: gracias por compartir la riqueza de tanta incertidumbre.

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