martes, 9 de febrero de 2010

Ahí adentro


Taller de Meditación - Capítulo 1025





Si quieres explorar en tu interior tendrás que ser llevado por un guía, porque estás internándote en terreno desconocido. Pero al meditar estás solo, porque el viaje pasa por dentro de tu ser, ¿recuerdas?
Así que tú mismo tendrás que ser el guía de tu viaje.
Ahora bien, tú no eres alguien capacitado para entrar en lo desconocido, porque no estás entrenado en ese menester. Tendrás que inventarte, entonces, un coraje especial. A ese coraje especial lo llamaremos el “guerrero de lo desconocido”, porque sólo una persona que sea capaz de vivir como un guerrero tiene la energía, la convicción y el entusiasmo que hacen falta para viajar por un mundo desconocido.
Pero hay algo más: el guerrero de lo desconocido, es alguien que sabe dentro de ti. Alguien que sabe cómo actuar en el terreno de lo desconocido.
Por lo tanto, en lugar de inventar un guerrero dentro de ti, lo que tendrás que hacer en realidad es “descubrirlo”. Es posible que ese guerrero esté ahí dentro, agazapado, esperando su oportunidad. Y su oportunidad es la meditación.



------------------------------------------------------------



Extraído de "Lo Que Se Va Quedando" - Furia del Lago - Editorial Ananda

2 comentarios:

  1. Nadie está capacitado para entrar a lo desconocido, sólo de trata de abrirle paso y dejarlo ser.

    ResponderEliminar
  2. Así es, Delia. Realmente lo sabes. Hermoso tu comentario y mucho más esclarecedor que el mío. Has descubierto al que está capcitado para entrar en lo desconocido: Nadie. Ese es el guía, porque ese Nadie es lo desconocido dentro de uno mismo. Ese nadie es la respuesta a la pregunta: ¿quién soy? Y ese Nadie es el que sabe "abrirle paso (a lo desconocido) y dejarlo ser".
    Dicho de otro modo: Nadie, dentro de mí misma, es Silencio. Es la desaparición del diálogo interno y de la imagen de sí misma. Y el que está en silencio sólo sabe que no sabe (Paradoja). Ese silencio que soy es al mismo tiempo meditación.
    Para la mente lógica, sería una paradoja. Pero el que ahora mismo lo vive, se siente a sus anchas siendo nadie, sin saber quién es y disfrutándolo.
    Gracias por tu visita y por tu luz. Un abrazo...

    ResponderEliminar