martes, 19 de enero de 2010

La estrategia del guerrero



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Ser débil es un defecto, sólo si pretendes ser fuerte.
Un oso aplastado por un alud, ¿es más fuerte que una hormiga que pudo sobrevivir al mismo alud?
Sólo es débil el que está vencido. Conocer tus propios límites, es sabiduría. Dejar que tus límites te limiten, eso es debilidad.

- 2 -
Si buscas equilibrio, no importa que empieces por el cuerpo, la mente o las emociones. Lo que hagas, debe estar en armonía y así las tres funciones actuarán como una totalidad.
Si empiezas por el cuerpo, tienes que mantenerte de modo tal que ninguna de sus partes esté más tensionada que ninguna otra. Cualquier idea, opinión personal o preferencia provocará de inmediato una tensión desequilibrante. De ese modo, despojado de elección, la mente y el cuerpo armonizarán, lo que dejará en libertad a tus emociones para desplegarse y usar toda su riqueza.
Si empiezas por la mente, debes tener cuidado de que no esté contaminada por la más mínima idea. Una sola preferencia confundirá tus emociones a tal punto que te arrastrarán sin que puedas impedirlo. Y esto terminará por maltratar tu cuerpo hasta el punto de volverlo una carga, en lugar de tu aliado.
Si empiezas por las emociones, debes abarcarlas y no dejar que te abarquen. De ese modo, estarán al servicio del cuerpo y de la mente. Para que así sea, el procedimiento consiste en no dejar que las emociones te saquen de ti mismo. Si ves que las emociones te derraman, recógete. El cuerpo sin tensiones y la mente sin ideas te ayudarán.
Trabaja con la mente cuando estás solo. Con las emociones,cuando estás en compañía. Y con el cuerpo, siempre.

- 3 -
Para las personas ordinarias, las circunstancias pueden ser fortuitas o desafortunadas, porque no afrontan las cosas según su conveniencia, sino en busca de comodidad.
Esta actitud las obliga a vivir en permanente conflicto, porque las circunstancias no están hechas para comodidad de nadie.
Así, acosadas por el hambre y el deseo, condenadas a trabajos forzados por buscar la comodidad, las personas ordinarias viven en perpetua decadencia.
Para un guerrero, el mundo nunca es ordinario: es un misterio. Y lo trata con respeto. Hacer algo que destruya el misterio de la vida destruiría el mayor de los misterios: su propia vida.
Por eso, el guerrero no está separado de las circunstancias. Se hace responsable del misterio de la vida y actúa en armonía con la vida del misterio.
Las personas ordinarias encuentran en la circunstancia un motivo de goce o un motivo de sufrimiento.
El guerrero, en la circunstancia, encuentra la puerta de la libertad.

- 4 -
Si te imaginas fuerte, eres débil. Si te imaginas alguien, eres nadie. Si te imaginas con poder, no lo tienes.
Cuando el deseo está gobernado por la imaginación, el que gobierna es el deseo. Basta que desees algo para que no te des cuenta de lo que estás haciendo. Si andas como sonámbulo, vas por el camino de la desgracia.
¿Qué necesidad tienes de desear lo que no tienes? Si fueras sabio, te aplicarías ya mismo a desear lo que tienes.
Cuando te das cuenta de lo que estás haciendo, nada te puede detener, nada empujarte.

- 5 -
Mientras tu mente se ocupe de ahogar tu sentimiento, es tu cuerpo el que se embota. Y cuando tu cuerpo ha caído en el letargo, pierde conciencia de la muerte. Eso es lo mismo que perder el estado de alerta.
Un guerrero no puede ir al campo de batalla sino en estado de alerta. Por eso, lo primero que debe hacer es limpiar su corazón.
Para simplificar: tu corazón está limpio cuando no tiene preferencia.
Y un guerrero evita toda preferencia de la manera más sencilla: se convierte en un devoto del presente.

- 6 -
Ser importante te hace pesado, rudo, vanidoso. Y tiene varios efectos: te torna ineficaz, desgasta tu energía hasta cuando duermes, te hace bailar en puntas de pie todo el día.
Ser importante no es natural. Y eso quiebra tu armonía con la naturaleza. Te pone en peligro. Porque cuando quiebras la armonía con la naturaleza, quedas expuesto a sus rigores y no puedes aprovechar sus favores.
Ser importante es peligroso porque te conduce a la muerte, atado de pies y manos.

7 -

Cuando puedes estar en armonía con todo lo que te rodea, eres armonía.
Los golpes vienen a darte donde no te duelen, porque los desvías antes de que lleguen. No das un paso en falso, porque lo das con todo tu ser. Sabes dónde poner tu mano, porque la acompañas con todo tu cuerpo. Cuando estás en armonía con todo lo que te rodea, eres todo lo que te rodea.
¿Qué secreto puede haber que no conozcas? ¿Qué sorpresa a la que no sorprendas? ¿Qué misterio que no seas?
Cuando estás en armonía, no escapas de la dificultad ni te adueñas de la facilidad, porque sabes que lo difícil se vuelve fácil y lo fácil, difícil.
Lo que hagan los demás no te afecta, porque estás fuera de alcance. Lo que tengas que hacer no te preocupa, porque el universo entero está conspirando contigo. No necesitas calcular ningún resultado, porque la armonía sólo puede dar como resultado más armonía.

- 8 -
Si tus ideas te atan, no sabes pensar. Si tus sentimientos te ofuscan, no quieres sentir. Si tus actos te atrapan, no puedes hacer.
Para que tu acción fluya, debes tener un corazón limpio. Y para limpiar tu corazón, tienes que eliminar aversiones y preferencias de tu mente.
Todo esto te deja a cargo de una sola tarea: la de crear el presente.
Si estás presente, tu cuerpo se nutre de atención, tu corazón de voluntad y tu mente de conciencia.
Entonces no necesitas pensar, porque tu corazón ve directamente y tu cuerpo hace lo que tiene que hacer.
Cuando tu mente no tiene ataduras, tu corazón lo abarca todo, victorioso sin haber luchado, mientras tu cuerpo soporta sin pena el éxtasis de morir en cada acto.
Como el presente, que lo abarca todo siendo nada.

- 9 -
Destruir lo que muere. Conservar lo que vive. Crear transformación. Este es el modo del guerrero.
Toma asiento en tu campo de batalla. La serenidad es la vencedora. El abandono es el guía. La audacia el corazón.

- 10 -
Ser importante es nada más que una afectación social: vestirse con ropaje psicológico. Eso te instala en el terreno de lo artificial.
Cuando eres importante, gastas toda tu energía en sostener tu prestigio.
Te ves entonces, sin cesar, sumergido en la agobiadora tarea de darle de comer al personaje que quieres representar. Eso te desequilibra. Es como si anduvieras con un peso a uno de tus costados.
Un guerrero no puede ir al campo de batalla cargado con ningún lastre. Por eso, del primero que intenta librarse es del más pesado de todos: su importancia personal.
Furia del Lago - "La estrategia del guerrero" - Editorial Ananda

2 comentarios:

  1. MUY BUENO**********
    CREO QUE.
    NOS DAMOS CUENTA DE ESTAR ATENTO EN LA MEDIDA QUE APROVECHAMOS EL TIEMPO.
    ESTAR DESPIERTO PARA REALIZAR ACCIONES QUE NOS HAGAN CRECER Y QUE NUESTRO CRECIMIENTO AYUDE A LOS DEMAS .

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  2. Hola Nanko. Qué bueno encontrarnos en un territorio tan íntimo y fecundo. Un besote. Furia

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