martes, 23 de marzo de 2010

El ganso en la botella



Para ilustrar el trabajo inútil de los buscadores espirituales y de la meditación forzosa, los maestros del Zen se han basado en un cuento bastante conocido, el del ganso en la botella.
Un eminente filósofo del gobierno, Riko, le pidió una vez al famoso maestro Nan Chuan que le explicar el antiguo koan del ganso en la botella.
“Si un hombre pone un polluelo de ganso en una botella – le recordó Riko – y lo alimenta hasta que se hace adulto, ¿cómo podrá luego sacar el ganso sin matarlo y sin romper la botella?”
Nan Chuan dio una gran palmada contra su pierna y gritó:
“¡Riko!”
“¿Sí, maestro?” – preguntó de inmediato el filósofo.
“Mira – le respondió Nan Chuan -. ¡El ganso está afuera!”


Lo mismo que el ganso jamás ha estado adentro, el ego nunca existió. El ego es una ficción y ha convertido a la vida en un problema ficticio. Pero el gran desperdicio es que muchos se pasan la vida tratando de resolver el presunto problema de la vida.



Ahora que te digo: “el ganso jamás ha estado dentro”, parece que la cosa es tremendamente fácil de comprender. Pero decir que “el ego nunca existió” ya es otra cosa.


Yo digo que yo soy yo, pero de repente aparece alguien que me dice: ese “yo” no existe. Según esos dichos, el ego es nada más que un mecanismo de funcionamiento social. Me sirve para manejarme con las cosas de la vida cotidiana, con los trabajos del mercado. Pero no me llena espiritualmente y jamás podrá hacerlo.


Cuando alguien me dice que eso que llamo yo es nada más que una personalidad distorsionada, no puedo comprender a fondo lo que me está diciendo. Sólo se comprende cuando veo que no puedo “ser el presente”, cuando veo claramente que he sido expulsada de la vida tal como es para vivir una vida de fantasías y de ilusiones.

Flora Espinosa


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Extraído del libro "Claves del Zen", de Flora Espinosa - Editorial Ananda

11 comentarios:

  1. El ego puede ser muy tenaz no dejara el control fácilmente.
    Tendríamos que poder rendirnos a “lo que es “

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  2. El ego no existe pero eso que lo anima sí existe, es lo único que hay. Pero eso que es, por algún motivo, se identifica con el ego, con ese mecanismo. Toda acción posible vendrá del ego, del mecanismo, lo que es no actúa, es. El ego no puede verse a sí mismo, es una máquina. Lo que "ve" en nosotros es eso que somos, así de sencillo. Como unos "gansos" creemos que el ganso está en la botella, cuando en verdad el ganso ni siquiera está.

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  3. El pensamiento funciona según su naturaleza, sirve o estorba según la comprensión que adquirimos de su real utilidad, lo mismo sucede con el "yo",receptáculo de todo el pasado y su memoria. El koan produce ese shock que moviliza hasta situarnos en la perspectiva adecuada para la observación.
    Gracias.

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  4. Comprender que el ego no existe, eso no es difícil de comprender. Pero el problema surge cuando uno se plantea: ¿cómo se vive sin ego? Porque ha sido educado para vivir de acuerdo con las "directivas" del ego. ¿No es así?

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  5. Hola, Nanako. Según parece, todo es cuestión de que el ego descubra que es nada más que pura imaginación. Un ego imaginario no puede controlar nada, por cierto. Un abrazo...

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  6. Hola, Anónimo. El ego es un corazón, pero no el latido. Sin embargo, actúa como si fuera el "dueño" de sus actos.
    Y el latido, por su parte, no está encerrado en ninguna parte. Imaginó que era un ganso encerrado en una botella. Hasta que de pronto se da cuenta: jamás estuve encerrado.
    Eso es despertar.

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  7. Así es, Delia. La perspectiva del silencio cambia el panorama. Gracias por tu observación. Un abrazo.

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  8. ¿Cómo se vive sin ego, Oso? Igual que se vive con ego: sin saber cómo.
    Te quedas sin ego, pero no te quedas sin personalidad. El ego es una personalidad borracha. Cuando te quedas sin ego, después de la resaca, habrá de aparecer la personalidad sobria. Algunos tienen curiosidad por saber cómo es esa personalidad sobria. Es cuestión de probar, nada más.

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  9. Yo soy de la opinion que para vivenciar el silencio hay que hacer experimentos psicomentales como los proporcionados por la que yo llamo herramienta para el silencio, el kriya yoga, o tambien por medio del yoga nidra. Para mi los koan se quedan en lo puramente conceptual. El sabor del pastel de chocolate se comprueba probandolo.

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  10. La meditacion no debe ser forzosa, la inclinacion debe nacer espontaneamente, es como oir la musica celestial de la flauta de Krishna y dejar que lo envuelva a uno. Quien considere que ir a meditar es como comer un plato que a uno no le agrada esta equivocado.En la meditacion debe cumplirse lo que poeticamente expresaba San Juan de la Cruz *amada en el Amado transformada*.

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  11. Antonio:
    Tu experiencia personal es muy interesante. Pero no cambiemos de tema. Estamos hablando de lo impersonal. Quizá se pueda decir, entonces: “De lo impersonal no puede hablarse”. Perfecto. Quedémonos en silencio. Pero sólo el silencio puede quedar en silencio. El manipulador del silencio, siempre termina expulsado del silencio. Una persona come chocolate y prueba su sabor. Pero “eso” que se está comiendo a la persona con chocolate y todo, “eso” es lo que es. Está más allá del concepto.
    Lo personal no puede abarcar lo impersonal. La célula no puede contener al cuerpo entero. Lo personal es conceptual. En realidad, no existe. Yo me invento una persona para manejarme socialmente, lo mismo que una actriz cualquiera representa un personaje sobre el escenario, pero esa persona es un concepto. Así, por ejemplo, yo digo “Juan” para referirme a mi vecino. Pero el concepto Juan no es “eso”, no es esa conciencia que está dándole vida a Juan, no es el increíble entrecruzamiento de milagros que se están aglutinando en esa persona (latido del corazón, sentimiento, respiración, memoria, funcionamiento del aparato digestivo, creatividad intelectual, circulación de la sangre, y millones de etcéteras…), el concepto Juan es simplemente un dedo índice que señala hacia mi vecino.
    Creer que soy una persona es pura ilusión. La tradición yóguica más antigua dice: “Tú eres Eso” (que quiere decir: tú eres Brahma). Eso, el milagro del Ser, lo enteramente impersonal, no es algo que se pueda abarcar con un concepto, ni con una serie de ejercicios, ni con una búsqueda de ningún tipo. ¿Por qué? Sencillamente porque tú eres eso.
    Ser es natural. Ser alguien es artificial. Ningún artificio puede alcanzar lo natural. Además, ya eres lo que eres. ¿Qué esfuerzo puede transformarte en lo que eres?
    Hablas de vivenciar el silencio como si “alguien” pudiese hacerlo. Prueba de quedar en silencio y verás que allí sólo está el silencio viviéndose a sí mismo.
    Dicho todo esto, aclaro: los ejercicios no son buenos ni malos. Si alguien siente que debe hacerlos, ¿quién soy yo para negarlos? A ti te apetece el chocolate, a mí el pan integral. Cada cual prueba una comida diferente, pero todos somos un solo hambre.
    Acá se habla de quien hace ejercicios para sacar el ganso de la botella. Entonces viene el maestro y dice: “Escucha, el ganso nunca estuvo en la botella”. Estás haciendo un esfuerzo para ser quien eres. Eres el silencio, todo lo demás es un invento. “Eso” (la energía de la vida) nunca fue personal. El agua está en la vasija, pero no es la vasija. En cuanto la vasija se rompa, el agua seguirá su camino. Cuando mueras, “Eso”, la energía impersonal que te late el corazón, seguirá su camino. ¿A dónde? Tampoco eso lo sabemos.

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