domingo, 20 de marzo de 2011

Las Cosas son Como Son





LITO PICAPIEDRA – Cuesta mucho dejar de lado la historia personal.
GURÚ SÁNCHEZ - Hacer el mínimo esfuerzo por dejar de lado la historia personal, no es más que un “frotarse la roncha” para que la roncha dé más comezón. El que quiere rechazar la historia es un producto, una síntesis de esa historia. En otras palabras. Es una persona.
LP – ¿La persona y su historia son la misma cosa?
GS - Esto lo puedes comprobar con sólo exponerte a la luz del presente: eres esto, eres el presente mismo, ¿no es así? En cuanto lo percibes, te das cuenta de que esa historia que rumorea en tu cabeza no es más que un invento de tu imaginación. Esa historia no existe. Y la supuesta persona que viaja de un pasado imaginario a un futuro imaginario no existe.
LP – Pero eso no es así. Mira esta foto de cuando yo tenía cinco años. (Saca una foto de su billetera y la muestra).
GS – Pues bien, ¿tienes alguna foto de cuando estabas en la panza de tu mamá? O mejor aun, ¿alguna foto tuya de cuando todavía no habían nacido tus padres?
LP – Eso es un poco absurdo.
GS – Esto de preguntar por algo que parece tan absurdo tiene la clara intención de mostrar, precisamente, que lo absurdo es hablar de una historia personal tan sólo para decir: “soy alguien”.
LP – Está bien, si no soy alguien, entonces, ¿quién soy? ¿Nadie?
GS – No, no, te apresuras a sacar conclusiones y bailas de un extremo al otro, como el péndulo. No eres alguien, pero eres. Al menos, ya sabes que eres. Cuando dices “yo soy”, estás de acuerdo con el presente. Pero si dices “yo soy alguien”, ya estás imaginando.
LP – Es que, sin historia personal, siento que soy nadie.
GS – Decir que eres nadie no es más que imaginación. Decir que eres alguien, lo mismo. Tú eres. Esto es todo. Las conjeturas están demás. Cuando desaparecen las conjeturas, eres el presente. No eres “alguien que está presente”, sino el presente mismo.
LP – Eso sería ser impersonal.
GS – Cuando desaparece lo personal también desaparece lo impersonal. Ambos son conceptos antagónicos inventados por la imaginación. Si no hay sujeto, no existe objeto. Si desaparece lo bello, también desaparece lo feo.
LP – Entonces, ¿qué es lo que hay?
GS – Esto que está sucediendo aquí y ahora, el presente, es todo lo que hay. Todo es todo. Ahora mismo puedes verlo… Si dentro de esta presencia surge tu idea de que tienes una historia personal, pues tal historia personal entonces forma parte de la totalidad.
LP – Pero, en todo caso, ¿qué importancia tiene decir que la historia personal es imaginaria? Reconozco que sí, que se trata sólo de una conjetura, de una fantasía que cada uno tiene. Pero bueno, aquí estamos todos, cada cual con su fantasía y con su historia personal.
GS – Así es. No tiene ninguna importancia, lo mismo que nada lo tiene. Es como el caso de aquel hombre que enseñó a nadar a su hijo. Cuando estuvo en edad suficiente como para aprender, el hombre lo llevó al río y le enseñó a nadar. Después de un tiempo, el hijo aprendió y puso en práctica las enseñanzas del padre, pero estuvo observando cuidadosamente las costumbres de los demás nadadores. Un día le preguntó a su padre por qué le había enseñado a nadar a favor de la corriente, si él había comprobado más tarde que todos los demás nadaban en contra de la corriente. “No sé”, le respondió el padre. “Simplemente, me parece menos fatigoso nadar a favor de la corriente”.
LP – En el caso de dejar a un lado la historia personal, ¿pasa lo mismo?
GS – Si crees que eres tu historia personal, por más que lo creas, eres el presente. Si dejas a un lado tu historia personal, también eres el presente. Las cosas son como son, imagines lo que imagines.
LP – Entonces, cuando se pretende dejar a un lado la historia personal, lo que se está haciendo es dejar de lado la imagen de sí mismo. Pocas personas hay que viven sin imagen de sí mismos.
GS – Así es, la mayoría vive nadando contra la corriente y cultivan una imagen de sí mismos, pero se pasan la vida defendiendo esa imagen. Los que no tienen imagen de sí mismos, la pasan un poco más descansados. No se sienten atacados por nadie y no tienen nada que defender.
LP – Ya veo.
GS – Se cuenta que murió el rey de Comarca Verde y su hijo, Damián, al que pocos conocían, tenía que subir al trono. El monarca de un país vecino, Valle Rojo, quiso aprovechar la muerte del rey de Comarca Verde y cuando estaba por empezar la ceremonia de asunción de Damián como nuevo rey, atacó ferozmente con su ejército completo. En esos momentos, sus lacayos estaban por vestir a Damián con las ropas ceremoniales, pero al darse cuenta del ataque huyeron despavoridos. El propio rey (todavía sin corona) huyó ataviado con unos pantalones y una camiseta y una vez en la calle terminó por confundirse con las tropas de los invasores. Por supuesto, no dijo que se trataba del rey Damián y se hizo pasar por uno de los soldados de Valle Rojo. A todo esto, la gente de Comarca Verde respondió rápidamente con un contraataque y echó de sus tierras al ejército invasor, con lo cual también echó a Damián, que se había mimetizado con los soldados de Valle Rojo por pura cuestión de supervivencia. Durante más de un año, Damián vivió como cualquier otro plebeyo en el reino vecino, pasando por algunas penurias y también por algunos placeres. Un día, cuando estaba muy cerca de la frontera con su reino natal, Comarca Verde, Damián se escabulló y se metió en una selva, donde anduvo penando un poco. Finalmente, llegó a la frontera y cruzó hacia Comarca Verde. Una pareja de campesinos, tanto él como ella solícitos y fuertes a pesar de la edad avanzada, lo vieron cruzar por allí y le preguntaron qué andaba haciendo. Damián estaba por decirles: “Soy el rey Damián”, pero comprendió que lo tomarían por loco. Así que les dijo que buscaba trabajo. Los campesinos le dieron trabajo y, además, albergue en la caballeriza. El recién llegado se mostró conforme. “Supongo que dormir en la caballeriza no es digno de un rey, pero qué le vamos a hacer, las cosas son como son”, pensó Damián. Durante unos meses, estuvo trabajando lo suficiente como para ahorrar algunas monedas y luego les informó a los campesinos que viajaría a la capital. Aquella mujer y aquel hombre, que se habían encariñado con Damián y lo querían como a un hijo, se mostraron tristes con la noticia, pero le desearon suerte. “No saben cuánto les agradezco lo que hicieron por mí”, les dijo Damián. Pero los campesinos menearon la cabeza y respondieron que él hubiera hecho lo mismo de haber estado en su lugar. “Pero si tienes que irte, que así sea, las cosas son como son”, le dijeron. Y lo despidieron con un abrazo. Finalmente, luego de un camino difícil, Damián llegó a la capital del reino, fue hasta el castillo y se hizo anunciar. Un consejero del rey, avisado por los guardias, fue hasta la puerta y se encontró con Damián, el nuevo monarca que nunca había asumido, vestido con ropas de campesino. De inmediato, el consejero se alegró con su presencia, le dijo que su hermano Pedro había subido al trono y lo llevó hasta él. A Pedro se le cruzaron algunas ideas contradictorias cuando vio al hermano mayor resucitado. Por un lado, estaba contento de verlo con vida. Por el otro, no le gustaba la idea de tener que abandonar el trono. Pero Damián lo atajó de inmediato: “No te preocupes, Pedro –le dijo-. En el camino de regreso he tenido tiempo de reflexionar y he descubierto que no me interesa el trono. Voy a volver con los viejos campesinos que me dieron albergue”. Y así lo hizo, luego de hacerle prometer a su hermano y al consejero que no revelarían lo sucedido. Cuando Damián volvió por fin al campo de sus protectores, los viejos campesinos se alegraron de verlo y le dijeron: “Así que estás de vuelta. Y bueno, las cosas son como son”.


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Extraído del libro "Costumbre de Perder la Costumbre", de Furia del Lago - Editorial Ananda

12 comentarios:

  1. "Las cosas son como son, imagines lo que imagines".

    Gracias Furia!!.

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  2. ¡Que bueno!. Solo existe este momento, el resto es pura imaginación.

    Gracias. Un abrazo.

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  3. La historia personal no se deja de lado porque el ego está empeñado en ser protagonista. Pero las “cosas son como son”. Y creo que solo el amor nos hace estar aquí ya que el presente se crea solo.
    Gracias Furia muy bueno.

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  4. Sí, ir con una imagen personal por la vida es como nadar contracorriente (otra buena imagen), cuando la fatiga es ya insoportable y se suelta ese fardo... pues ya se sabe lo que pasa, se fluye adonde quiera que sea (como siempre ha sido por otra parte).
    ¡Vaya historia la del rey Damián! Esa sí que es una buena lección.
    Gracias por la de hoy Furia.
    Un abrazo!

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  5. Hola soy nueva me ha encantado este post.
    Nadie después de esa historia puede volver a ser el mismo porque al desaparecer como persona la existencia, la misma vida aparece.
    Muy bueno querida Furia desde el otro lado.

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  6. lindo Furia...
    me gusta el Rey Damián, "es como es..." ya que si no quisiera serlo, lo seria igual, no???

    cariños desde Madrizzzzz

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  7. Hola, Gorka. Mientras conversamos con el espejo, el pasto sigue creciendo.
    Abrazo…

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  8. Y mira tú, Tina, cómo este momento se las ingenia para no dejar de ser este momento. Un abrazo.

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  9. El amor del presente sostiene al presente. Besote, Nanako…

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  10. La imagen de sí mismo, un velo sobre los ojos…
    Un abrazo, José Manuel…

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  11. El instante es el mismo: siempre diferente.
    Un abrazo, Jade.

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  12. Ah, Santosham. Este rey Damián nunca se creyó gran cosa. Y bueno, las cosas son como son. Un abrazo…

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