domingo, 19 de septiembre de 2010

La Ciencia de Sólo Ser



El advaita dice que sólo hay Uno. No hay jamás, en ningún sentido, multiplicidad, ni siquiera duplicidad. Esto es lo que dice David Carse, por ejemplo, que “toda percepción de distinción y separación, de dualidad y, por ende, de lo que se conoce por realidad física, es una ilusión creada mentalmente y tiene la misma naturaleza que un sueño”.



¿Qué es lo que vemos en un sueño? Imágenes. Son todas ilusiones. Ni siquiera hay alguien que pueda ver el sueño, porque es el mismo sueño el que está viéndose, o soñándose.
Y así ocurre que soñamos esto que estamos viendo, ahora mismo, puesto que no existe nada separado viendo el “todo” por otra parte. Todo es todo y eso incluye la nada que está pensando esto.



Puesto que está en contra de toda dualidad, el maestro advaita elimina la posibilidad de que el discípulo eventual busque fuera de sí mismo. No hay dualidad, por lo cual no podemos decir que haya nada dentro ni fuera de ninguna cosa.
Alguien fue a visitar a Tony Parsons y le preguntó: “¿Qué puedo aprender de usted que no pueda aprender por mí mismo?”
“Nada –le respondió Parsons-. Usted comprende todo lo que se está diciendo aquí, pero puede no reconocerlo seriamente. Lo que usted ES no necesita ninguna enseñanza. No obstante, a la ilusoria entidad separada se le está diciendo que es una ilusión. Los sistemas de creencia quizá están siendo demolidos, y la idea de la esperanza, del éxito o del fracaso, junto con el concepto del bien y del mal, se van desvaneciendo. Todo lo que queda es nada. “Nada” no tiene necesidad de aprender nada”.


Angelo Nero – Siempre he pensado que es necesario aprender a vivir. Es más, una de las cosas que siempre me ha chocado es eso, que enseñan tantos y tantos conocimientos inútiles, pero en ninguna parte enseñan a vivir. ¿Tú qué opinas de esto?
Turiya – Yo digo que la vida es maestra y discípula.
AN - ¿Qué quieres decir, que yo mismo tengo que ser mi propio maestro?
T – Veamos, ¿qué es lo que necesitas para vivir?
AN – Bueno, muchas cosas. Habría que enumerar cosas materiales y cosas metafísicas, supongo.
T – Ya estás viviendo y eso es todo lo que hace falta para vivir.



Cuando encuentras la meta y el camino,
los dos al mismo paso, la jornada
se revela final. No queda nada
por delante. Tu impulso es tu destino.


La búsqueda del cielo es lo que llena
de nubes este cielo transparente
de la mirada. Deja que la mente
descubra que no existe y está plena



de vacío. Que vibre con la ciencia
de sólo ser, sin gesto ni atavío.
Que se queme en la pira de la ausencia


y se deje llevar por el navío
de tanta sencillez que resplandece
y está donde su estar desaparece.


Vita Preziosa







Es la mente utilitaria la que ha inventado el mundo dual. Según sus pautas, yo y el mundo estamos divididos.
Pero su misma lógica de doble filo termina por herir al que la usa y así se descubre con toda facilidad que yo no puedo ser una persona que está separada del mundo. Ergo, yo soy el mundo.
La consecuencia de todo esto es muy simple: ni yo ni el mundo existimos. Son dos conceptos inventados por alguien inventado, esto que llamo “yo”.
Claro está, necesito el “yo” para vivir en el mundo social, manejarme con las personas, hacerme responsable de conseguir comida, techo y todo lo que me hace falta para sobrevivir como persona. Pero ese yo es algo inventado, lo mismo que un apellido. Si te llamas García y quieres cambiar ese apellido por López, ¿cuál será la diferencia?




El niño recién nacido no sabe que él “es” ni sabe lo que significa “ser”. A medida que va creciendo, va sabiendo. Pero eso que sabe puede distraerlo. Ha entrado en el juego de maya.
Es un simple darse del ser. El ser se da y sigue siendo ser. Y al saber, cada cual se siente “un” ser especial, separado, diferente. Hasta que llega el verdadero saber. Entonces se descubre que ser y saber no son dos, sino la unidad absoluta.




No hay “alguien” que pueda comprender la unidad, la no-dualidad. ¿Por qué? Porque alguien se ubica en posición dual, se toma a sí mismo como alguien separado.
Si todo es unidad, si todo es uno sin dualidad, entonces la mera idea de separación se parece a una esfera cúbica.
¿De qué saber hablamos, entonces? ¿Cuál es ese conocimiento en el que está centrado el maestro advaita? No es un conocimiento de “alguien” acerca del ser, no es personal. Es un conocimiento del ser acerca del ser, es la unidad misma, la unidad que nunca puede fragmentarse en ninguna dualidad.




El buscador de la no-dualidad es una gota de agua que está sumergida en un océano y que anda buscando al océano.
Sólo la no-dualidad puede comprender la no-dualidad.


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Extraído del libro "El Amor es Todo lo que Hay", de Furia del Lago - Editorial Ananda

10 comentarios:

  1. "Ya estás viviendo y eso es todo lo que hace falta para vivir." y es que es tan, tan simple, que de tanto que es, simplemente lo ignoramos.
    Un abrazo grande y un darte las gracias por todo!

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  2. Me gustó mucho, especialmente el párrafo final y con tu permiso me lo llevo para compartir.
    Un abrazo.

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  3. Como a Delia ese párrafo final me parece "explosivo". Me recuerda a esa otra consigna tuya de "sólo el silencio puede estar en silencio". No puede estar más claro.
    Gracias amiga, un abrazo!

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  4. Precioso!!!! me guardo la tarea para mañana,ya que da para mucho...
    me tocó leerte ya entrada la noche, he de saborearlo más despacio
    Te deseo buenas noches y agradezco tus brillantes entradas
    Gracias querida Furia

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  5. Hola furia:

    Somos unidad y no dualidad porque si podemos entrar y conocernos a nosotros mismos conoceremos a todos por igual y entonces existimos.
    Un gran beso

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  6. Sí, Zanara. La simpleza de la niñez resucitada. Y dejar que sea presencia, a través de nosotros. Un abrazo.

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  7. Hola, Delia. Da gusto compartir. Un abrazo.

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  8. La no-dualidad como consigna. Tienes razón, José Manuel, es movilizante. Un abrazo, amigo.

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  9. Yo te agradezco a ti por tu sensibilidad y tu lucidez. Un abrazo, Arianna querida.

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  10. Conocerse. Ser simplemente quien soy. Y no requiere ninguna tarea ni tampoco esfuerzo. Un besote, Nanako.

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