miércoles, 15 de septiembre de 2010

De locos





Conversar con un advaita parece un diálogo de locos.
- Quiero saber qué estoy haciendo en este mundo – pregunta el visitante.
- El mundo no existe ni usted tampoco – es la respuesta.
Por supuesto, para la gente “normal”, eso es un disparate. Para el advaita, por el contrario, el disparate es la gente normal.





Obsérvese lo que dice Robert Adams:
Puedo aseguraros que no existe tal cosa como Dios. No hay tal cosa como la creación, y no hay tal cosa como el universo. Así que no hay tal cosa como el mundo, y no hay tal cosa como tú. No hay tal cosa como “yo”. ¿Qué queda? ¡Silencio!



¿Cómo se puede entender esto? Aquí está la clave. Esto no es algo para “entender”. No es un asunto para ser pensado y razonado. De ninguna manera es pasto para el intelecto.
Esto es misterio puro.




De manera que alguien se acerca al maestro advaita con el propósito de entender algo y el maestro le responde que no es un asunto de comprensión, sino que lo invita a tirarse al abismo del misterio. Ja.




Dice Wei Wu Wei: “La comprensión esencial es que en realidad nada es. Esto es tan obvio que no se percibe”.
Por supuesto. Si nada es, no hay nada (ni nadie) que pueda percibirlo. En consecuencia, eso de la “comprensión esencial” es absurdo. ¿Quién comprende qué cosa?




Perfecto, ¿qué es lo que tenemos entre manos? Misterio puro.
Sin embargo, Juan Aprendiz insiste con sus preguntas. Esto se debe, sencillamente, a que sigue cultivando su vieja costumbre de vivir en un mundo de preguntas y respuestas por separado.
“Ahora bien, ya que tanto te gusta moverte en ese mundo dual – le señala el maestro -, dime qué es el silencio, ¿pregunta o respuesta?




Es un koan, claro. El pobre Juan Aprendiz trata de averiguar si el silencio es pregunta o es respuesta, sin saber que ha caído en la trampa del misterio.


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Extraído del libro "El Amor es Todo lo que Hay", de Furia del Lago - Editorial Ananda

20 comentarios:

  1. Genial, Furia!!!
    Un abrazo...y gracias.

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  2. ¡Uf!, ¡menudo super-koan!, de ahí seguro que no sale ya "nadie".
    Gracias amiga, abrazos!

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  4. Soy un disparate porque soy gente normal, espero entender algún dia muchas de las cosas que me inquietan y apasionan, estoy en ello

    Gracias Furia, me encanta el niño , tanto como el silencio

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  5. Magnífico, sí! Comprender que no hay nada que comprender, ni nadie que comprenda ^^
    :)
    Gracias amiga! Un cariñoso abrazo.

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  6. Me he quedado sin palabras ... pero he venido a visitarte.
    Un dulce abrazo, amiga.

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  7. Hola furia, como vos decís:

    _En consecuencia, eso de la “comprensión esencial” es absurdo. ¿Quién comprende qué cosa? _


    Nada se puede comprender porque se necesita un estado súper conciente, absoluto. Inefable no hay palabras para explicar lo inexplicable.

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  8. Querida Furia,leyéndote, y asombrándome aquí me quedo, envuelta en el misterio puro de la vida.
    Un abrazo gigante y excelente semana.
    Un beso
    Silvia

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  9. En cierto modo, el Advaita es la más impopular de las enseñanzas, porque comienza y termina por la destrucción de todas las ilusiones. Y eso, como es bien sabido, no es lo que se practica en la vida mundana.
    Muy diáfana descripción de los embrollos que el “aprendiz” se hace con el silencio, Furia. Un abrazo.

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  10. Hola, Delia. Siempre tu visita es bienvenida. Un abrazo.

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  11. Ja, el koan es algo especial para el que se aferra a la mente. Y bueno, tiene para entretenerse, que es lo único que suele hacer la mente. Pero al primer resbalón, puede caer en algún acantilado de la sencillez. Un abrazo para ti, José Manuel.

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  12. La gente normal, Arianna, es un producto social. Pero en cuanto te quedas sola, ¿quién eres? Ahí tienes entonces a esa niña que mora en tu interior, ahí tienes al ser que te hace palpitar el corazón. Nada más hace falta. Gracias, amiga, por tu silencio. Un beso.

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  13. Gracias por tu visita, Toni. Ya sabes que siempre ando yo de paseo por tu jardín y me “robo” algunas flores que dejas allí al paso de todos. Un abrazo.

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  14. Gracias por tu visita, Toni. Ya sabes que siempre ando yo de paseo por tu jardín y me “robo” algunas flores que dejas allí al paso de todos. Un abrazo.

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  15. Sí, Zanara. Esa visión es conmocionante y, sin embargo, tan simple que no cambia nada en nosotros, puesto que ya somos lo que somos. La comprensión es un artificio humano. Cuando queremos manipular el mundo con ella, entonces estamos en problemas. Un beso, amiga.

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  16. Me ha gustado tu visita, Sina. Un cálido abrazo para ti.

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  17. Es cierto, Nanako. No hay palabras para explicar lo inexplicable, ni hay máquina de comprender que pueda guardar en su mecanismo el infinito. Un besote.

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  18. Hola, Silvia. Somos ese misterio. Y me alegra que nos encontremos, a veces, en alguna de sus esquinas. Un abrazo inmenso.

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  19. Sí, claro, Luciana. La enseñanza del Advaita no reúne multitudes. Pero el que no busca ilusiones, puede andar como pez en el agua por este océano. Un abrazo.

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