sábado, 26 de junio de 2010

A la perfección



No corregir el presente: ésta es la manera de ser el presente.


Cuando desaparece el corrector, eres el presente viendo al presente, sin dualidad.


¿Qué es lo que necesitas corregir? Cualquier cosa que pretendas obtener ha de ser para tu beneficio personal y eso, tu mundo personal, es lo que te mantiene ilusoriamente separado de la totalidad del ser.



Turiya – La ilusión de ser alguien separado te impide ver que eres la totalidad del ser.
Angelo Nero – Tengo que corregir esto.
T – Ya ves, te sigues manteniendo en la ilusión de ser alguien separado. Ahora crees que eres alguien que puede corregir ese comportamiento.
AN - ¿Y cómo haré para terminar con la ilusión?
T – Tú eres la ilusión mientras te creas alguien separado de la ilusión, o alguien que sería capaz de terminar con ella.


Eso es lo que impide al ser humano terminar con el sufrimiento de sentirse algo separado de la totalidad: su persistente creencia de ser alguien que puede corregir la totalidad.



Basta que quieras corregir al “otro” para consolidarte como “yo”. La dualidad entre “yo y el otro” es también la dualidad entre “yo y el mundo”. Ese pensamiento dual te hace vivir en la pesadilla de creer que vives en un mundo que no te da satisfacción.




No existe ni “yo” ni “el mundo”. Te empecinas en ser un microbio que pretende corregir el milagro de la vida.



Sin corregir el presente: así vive el presente.



Eso es lo que está en juego aquí. Deja que el momento presente observe al momento presente. Si estás instalado aquí como el juez de la situación, no eres más que un payaso que levanta el dedo hacia el sol que ilumina este día y lo amenaza con tus sabihondas palabras: “Tú, sol, debes hacer lo que yo te diga”.




Sólo el payaso que ríe de sí mismo se pone al descubierto: "Soy el sol que ilumina este día".


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Extraído de "El Amor es Todo lo que Hay", de Furia del Lago - Editorial Ananda

18 comentarios:

  1. Que bueno amiga!!!!

    Yo soy Angel Nero, siempre preguntando y cuestionando, hay Turiyas que asoman por aqui
    y gracias a ese personaje, puede una recomponer un poco su visión de la realidad

    juro y prometo no corregir nada, aunque a los demás no les agrade, el ser bastante atípica hará el resto
    Eres un coquito Furia, mira que escribes de rechupete

    Recibe mi gratitud y un cálido abrazo

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  2. Nada que hacer, amiga... Me rindo!!!

    Cómo lo explicas!... Tan fácil...!

    Un besazo, linda!

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  3. Me encanta esta simplicidad y esta claridad. Gracias :-)

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  4. Otro diálogo demoledor para la ilusión de creerse un individuo separado. Este Turiya pega fuerte, en una de estas llega el "ko", como dicen los boxeadores.
    Gracias, Furia, un abrazo.

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  5. Gracias amiga por sacudirme la modorra del domingo.
    Un besote

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  6. Sí, claro. ¿Para qué corregir el milagro de la vida?
    Nos cuesta creer que la vida no sea personal, sino la fuerza impersonal que está detrás de todas las efímeras apariencias.
    Buena entrada, Furia. Gracias.

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  7. Aceptar el presente tal cual es, sin juicio de nuestra parte es la gran y sutil diferencia entre el cese del sufrimiento o seguir sumergido en él...

    El supremo orden de la existencia que somos ha creado este momento para que sea tal cual es, sin más, sin menos, completo y exacto... nada podría ser mejor que este instante tal cual es...somos este instante!

    Gracias por esta esclarecedora entrada, ya estaba deseando leerte otra vez...
    Un abrazo mi querida amiga!
    Maribel
    Maribel

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  8. Que bueno Furia :

    ¿Dónde Estoy "YO"?
    Érase una vez un hombre sumamente estúpido -un loco o quizás un sabio- que, cuando se levantaba por las mañanas, tardaba tanto tiempo en encontrar su ropa que por las noches casi no se atrevía a acostarse, sólo de pensar en lo que le aguardaba cuando despertara.

    Una noche tomó papel y lápiz y, a medida que se desnudaba, iba anotando el nombre de cada prenda y el lugar exacto en que la dejaba.
    A la mañana siguiente sacó el papel y leyó: "calzoncillos..." y allí estaban. Se los puso. "Camisa..." allí estaba. Se la puso también. "Sombrero..." allí estaba. Y se lo encasquetó en la cabeza.
    Estaba verdaderamente encantado... hasta que le asaltó un horrible pensamiento:
    -¿Y yo...? ¿Dónde estoy yo?. Había olvidado anotarlo. De modo que se puso a buscar y a buscar.... pero en vano. No pudo encontrarse a sí mismo.
    Ese es el milagro de la vida, para que cambiar al otro si no nos podemos encontrar a nosotros mismos.
    Un gran besote .

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  9. Querida Furia
    Hoy fuiste el sol que iluminó mi día.
    Gracias,gracias, gracias!!!!!
    Por cual empiezo??????
    Te escribo en privado
    Un abrazo de amor
    Silvia

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  10. Hola, querida Arianna. Lo que dices está perfecto y por lo tanto no merece corrección. Ja, ja. También puede ser una manera de jugar, como ves. Un abrazo grandote amiga.

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  11. Querida Joy, tienes un corazón muy grande y por eso puedes percibir hasta la sencillez infinita. Me alegra que podamos compartirla. Un beso grandote

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  12. Gracias a ti, Toni, porque tienes la claridad suficiente como para encontrarle sabor al agua clara.

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  13. Hola, José Manuel. Me da risa esta metáfora del boxeador que sabe ya de antemano que tiene perdida la batalla, y que sigue esperando el golpe definitivo. Pero es así, nomás. Gracias por la visita. Un abrazo.

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  14. Ja, Neytiri. La modorra es mi estado de percepción preferido. Las almas pueden curarse en ese mundo. Pero cuando sales de ella, tienes fuerzas renovadas. Ha valido la pena, pues. Un beso.

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  15. Ajá, bien dicho, Oso. No queremos aceptar que la vida es impersonal. Y bueno, todo este viaje no es más que eso, un compendio de aceptación. Gracias por tu visita.

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  16. Mi querida Maribel, tu aparición es triunfal y deslumbrante, como siempre. Cuando somos este instante, como tú dices, ni tú eres tú ni yo soy yo. Y todo está perfecto. Lo que hay es puro misterio. Y ser amigas desde ese misterio, ah, éxtasis supremo. Un abrazo enorme, en este instante tal cual es.

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  17. Nanako, el cuento es inmejorable. Cuánta creatividad. A la perfección. Un besote.

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  18. Hola, Silvia. Da gusto que te haya dado gusto. Un beso grande, querida.

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