jueves, 15 de abril de 2010

El Reino de los Cielos



(Apuntes de un diario personal)



El infinito es la explosión de la totalidad de la energía y esa explosión está ocurriendo aquí y ahora.
No podemos imaginar todos los significados de la explosión del momento, porque si los viéramos, caeríamos muertos en el acto, fulminados por los choques de tantos símbolos en una sola persona.
Y en el caso de que no tuviese significado, tampoco podríamos ver un paisaje semejante: el vacío total.
El Buda nos asegura que la forma es el vacío y el vacío es la forma, con lo cual nos dice: yo sí puedo mirar directamente la energía.



Cuando yo era una niña de tres años (más o menos), recuerdo nítidamente que podía mirar al sol en forma directa, pero ese acontecimiento no representaba nada extraordinario, era un juego más como cualquier otro, por lo cual yo seguía jugando con cualquier asunto terrestre, las hormigas quizá, o las piedras en el suelo.
Más tarde, me descubrí en el país del impedimento. Por más que quisiera mirar directamente al sol, ya no podía. Esto lo recuerdo con más nitidez. “¿Por qué ahora no puedo mirar al sol?” Pasaron muchos años hasta que pudiera encontrar la respuesta: “Porque ahora me siento separada del mundo”.


Jesús ha dicho: “Si no os volvéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos”.


Se puede usar, para explicar la palabra “niño”, la misma descripción del infinito: “La explosión de la totalidad de la energía que está ocurriendo aquí y ahora”.


El niño sigue siendo niño hasta que se siente separado del resto del mundo. Ahí es cuando abandona el campo del ser para entrar en la ciudad de los significados.


Alguno de niñez redundante, tal vez se pregunte: Pero, ¿qué estoy haciendo aquí? Y si es obstinado, resbalará sin mucho esfuerzo hasta la pregunta crucial: ¿qué significado tiene la vida?
Las preguntas y las respuestas son mecanismos propios de ese orden artificial, de esa ciudad de símbolos que tanto nos obsesiona. Pero la nada sigue siendo la explosión sin bordes de la vida. ¿Puedes, acaso, encerrar lo inconcebible en un concepto?


Lo inconcebible, lo que no puede ser concebido, lo que no puede nacer ni morir, es la médula del ser.


El que se vuelve “como un niño”, aun siendo adulto, está en el Reino de los Cielos. No se trata de un logro extraordinario y, por eso mismo, tampoco es ordinario. Sólo consiste en ser natural, o simplemente ser. Ni siquiera es un logro. Es lo que eres.




Una persona, cualquier persona, es un instrumento del infinito, del silencio. Es una manera que tiene el silencio para mirar directamente al silencio.



Eso es algo que puedes poner a prueba en este momento mismo. A través de ti, si eres niñez intacta, el silencio puede ver el silencio. Entonces, se descubre que el infinito está completo, con tu persona incluida. Ya estás completo. Esto es el Reino de los Cielos.


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Extraído del libro "El Buscador es el Ego", de Furia del Lago - Editorial Ananda

25 comentarios:

  1. Hola Furia: Saliendo del mecanismo "ego" todo es perfecto, todo está completo. Magnífica entrada!
    Gracias amiga por tu visión de niña!
    Un abrazo :)

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  2. Hola Furia:

    Magnífico tu acercamiento al infinito, nada de lo conocido puede describirlo pero a esas aproximaciones recurrimos para poder expresarnos. Ser como niños, como lo decía Jesús, observarlos extasiados en el Ser, que ese es su estado hasta que se cae en la ilusión de la separación.

    Gracias por esta entrada, un abrazo.

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  3. una niña le preguntó a Mooji "¿que estoy haciendo aqui?" Mooji al reconocer que era una pregunta muy profunda para una niña, quizo ahondar aún más y repreguntó: "quién es ese que sabe que está aqui?" La niña se quedó en silencio...
    - Justo en ese momento le estaba respondiendo -

    muy buen post.
    un saludo
    Santosham

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  4. Efectivamente, hay "uno que no sabe que está aquí". Gracias, Santosham, por darme el pie para el isight.
    Un abrazo, querida Furia.

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  5. Hola Furia,
    no veas lo que me estás haciendo auto-disfrutar con tus apuntes sobre el silencio. Los velos mentales se caes por sí solos. Gracias.
    Un abrazo.

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  6. Querida Furia, será que los niños pueden ver la pureza de todas las cosas?
    Yo recuerdo que de chiquitita veía claramente a mi ángel de la guarda, posiblemente veía otras cosas que me parecían naturales. Todo era así de sencillo.
    Hay que volver a la niñez, des.educarnos y purificarnos para volver a ser seres trasparentes.
    Desde ese punto de nostalgia ... pero superado ;), hoy tengo un día con humor, leí antes el post de Joy, así que ...
    Un abrazo lleno de alegría con olor a flores del bosque ...
    Sina

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  7. Me quedo tambien en silencio despues de lo expuesto

    Si rechazamos la vida, rechazamos nuestro ser y nuestro aprendizaje , cuando somos niños, vivimos plenamente en nuestro ser

    podemos ser como ellos

    Gracias por estar siempre en la retaguardia querida Furia , dando toquecitos cuando nos quedamos medio adormilados

    abrazos

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  8. Hola furia, que lindo desde la foto hasta el final ojala nos relajemos para poder entrar en el reino de los cielos y vivir naturalmente como el sol al calor o como los niños a la vida. Un beso y gracias por estar naturalmente ahí.

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  9. Ah, sí, Zanara. La visión de niña está siempre por debajo de cuanto hacemos. Dejarla en descubierto, tarea de la vida misma, sin nombre ni apellido. Gracias por tu visita. Un abrazo grande…

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  10. Extasiados en el Ser, Delia, tal como vos decís. Así es como volvemos a ser niñas. Olvidar la ilusión de la separación. Gracias por tu visita luminosa. Un abrazo.

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  11. Ah, Santosham, qué hermoso este relato de Mooji y la nena. Un adorno perfecto para estas reflexiones. Y una profundidad sin límites. Gracias por compartir tus tesoros… Un abrazo.

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  12. Sí, Amelia, el comentario sobre Mooji y la niña es magnífico. Gracias por tu visita, amiga querida. Un beso

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  13. Estupendo post, Furia querida!

    Dices:
    "Una persona, cualquier persona, es un instrumento del infinito, del silencio. Es una manera que tiene el silencio para mirar directamente al silencio."

    Un "ego con patas" merodea alrededor del texto... buscando una grieta... un resquicio por el que violar la perfección... y no lo encuentra!

    Un abrazo en la inocencia, amiga

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  14. Ahora sí, el disfrute es mutuo. Y la que se ríe de todo esto es la conciencia, la niña que juega con todas estas ilusiones que se desvanecen por sí mismas. Un abrazo, José Manuel.

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  15. Sina, querida. La sencillez de la infancia está en nosotras, vive aquí, sólo tenemos que purificarnos hasta que desaparezca la creencia de que somos alguien separado, tal como tú dices. Ahora que tú me lo cuentas, yo recuerdo que de niña, al apagarse la luz para dormir, yo hablaba con mi ángel de la guarda. Ja. “Todo era así de sencillo” (te copio). Un abrazo de nubes algodonosas disfrazadas de ronda infantil para ti,amiga querida.

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  16. Podemos ser como ellos, como los niños. Tienes razón, Arianna. ¿No es eso, acaso, lo que estamos haciendo ahora?
    "Vivamos plenamente", me dices. Ya sé, es tu canción preferida, ¿no es cierto? Un beso, amiga querida.

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  17. Hola, Nanako. Vivir naturalmente, como los niños. Hermosa consigna. Gracias por la visita. Un besoto.

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  18. Hola, Joy. Me da gusto que vengas a visitarme con tu mirada siempre regocijada y regocijante. Qué suerte poder compartir estos juegos de inocencia (el juego del escondite al revés). Gracias por tu visita. Un beso.

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  19. Creo que ese retorno a la niñez nos quita de los miedos artificiales que hemos adquirido al crecer. No es que alguien se vuelva un niño ignorante o incapaz de manejarse con los problemas de la vida, sino que deje de ser ese alguien, precisamente, ese alguien definido y limitado, con una conducta prefabricada y una rutina que se construye sola, por pura inercia.
    En este sentido, veo estas reflexiones como reveladoras.

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    Espero que os haya interesado esta información. Gracias.

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  21. Con esta inocencia primordial sigamos jugando a desaparecer.
    Un silencioso abrazo

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  22. Hola, Paula. La inocencia primordial le da un abrazo a la inocencia primordial.

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  23. Hola, Oso. Si dejo de fingir que soy alguien, ¿qué soy?

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  24. Gracias por tus reflexiones, Furia, me encanta pasar a leerte.

    Cuando nos dejamos ser de forma natural vamos al niño, recuperando en el silencio la luz y el sol de nuestra inocencia, desde la que todo se observa y se explora, jugando, maravillándose con las pinceladas de la vida nueva. El niño interno tiene esa capacidad, juega y prueba desde el silencio, no juzga, y por eso está cerca de Dios, de saber que ya es Dios.

    Cuando nos dejamos ser abrimos la puerta al niño apenas condicionado que, con la explosión de su fuerza manifiesta, prueba el juego de las ilusiones desde lo que ya es en él.

    Un abrazo juguetón.

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  25. Hola, Teresa. Me gusta tu mirada del "niño interno", con esa capacidad para jugar y probar desde el silencio, sin juzgar. Y tienes razón, ese niño interno está cerca de Dios y de saber definitivamente que ya es Dios.
    Gracias por esta visita luminosa. Un abrazo también juguetón.

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