
(Apuntes de un diario personal)
El silencio no está en ninguna parte porque está en todas. Ir a buscarlo a donde sea que te guíe tu deseo, no es diferente del comportamiento de cualquier mercader que se la pasa regateando el precio de su estadía en el paraíso. ¿Esto es algo que puedo ver por mí misma? Por supuesto que sí. Pero solamente cuando descubro que soy el silencio.
El silencio es energía viva. Si esa energía se manifiesta en un organismo determinado, como percepción, queda liberada. Si se manifiesta como interpretación, la energía queda aprisionada en una burbuja creada por su propia interpretación. Esa burbuja (el “yo”) tendrá que liberar la energía que se negó a percibir, tarde o temprano. Al liberar la energía, muere la burbuja. Eso es un anticipo de lo que ocurrirá cuando se libere toda la energía vital del organismo y el cuerpo muera.
La nuez ha sido expulsada del nogal. Cae al suelo y desde allí observa al árbol madre con extrañeza. ¿Cómo hará para “saber” que ella misma, la nuez, también es nogal? No puede hacer nada. Simplemente, dejarse germinar.
Podemos hacer aquí una analogía de la persona, que es una nuez caída del nogal de la conciencia. La nuez ignora que es nogal. La persona ignora que es conciencia. Está esperando a “ver para creer”.
Jesús decía: “La semilla debe caer en tierra fértil para dar fruto”.
El buscador pregunta: ¿Cuál es esa tierra fértil?
Respuesta: el silencio.
¿Por qué el silencio? Porque la interpretación (el país de la personalidad) es verbal. Se trata de un cascarón formado por imaginación, ideas y pensamientos.
Esto es algo simple de comprobar, aquí y ahora. Si me quedo en silencio desaparece también la división (imaginaria) entre el mundo y yo.
El cascarón de la nuez humana, en cuanto quedo en silencio, desaparece. Entonces descubro que dentro de mí está creciendo el árbol de la conciencia.
El silencio está aquí, explicándomelo todo. Si yo soy el silencio, ¿qué necesito preguntar?
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Extraído del libro "El Buscador es el Ego", de Furia del Lago - Editorial Ananda
Foto de Anniushka: "Pituca y Papá" -
Qué maravilla esta analogía de la nuez y el nogal. Nada que decir, nada que preguntar. Solo sentir esa cercanía entre nueces.
ResponderBorrarUn abrazo Furia!
Querida Furia:
ResponderBorrarMe gustó la analogía de la tierra fértil y el silencio, todo aparece y se devela en eso que somos, el silencio, no lo sabemos, ni falta hace que lo sepamos. Como siempre dice un maestro a quien aprecio mucho "sólo sentarnos a ser...sólo eso".
Un abrazo.
Querida Furia
ResponderBorrar...solo me quedo en el silencio...percibiendo... saboreando...sin interpretaciones!
Gracias querida Furia caló en lo profundo esta reflexión!
Muchos cariños,
Maribel
Furia, me gustó mucho esta analogía en donde quedarse quieto y en silencio como la nuez en el suelo, descubre quién es para despertar a su propia conciencia, donde la verdad germina una y otra vez, gracias y recibe un abrazo.
ResponderBorrarQuerida Furia, para no repetir, porque para mi ya está dicho todo ...
ResponderBorrarAsí que, desde ese silencio compartido te mando un abrazo de complicidad ...
Hola, Furia.
ResponderBorrarEl cascarón formado por ideas, imágenes y conceptos es muy frágil. Es un cascarón imaginario. Sin embargo, nos gastamos la energía tratando de conservarlo.
¡Qué ilusos somos!
Un abrazo
Un abrazo, Furia
ResponderBorrarPoco a poco abandono las palabras y me entrego en el silencio a escucharte.
ResponderBorrarhay pocas cosas
ResponderBorrartan ensordecedoras
como el silencio
Mario Benedetti
Es interesante destacar que la interpretación es verbal. Ahí es donde se bloquea la percepción directa.
ResponderBorrarLa imagen de mí misma que cultivo es meramente verbal,un amasijo de conceptos. A eso le llamo "yo". Y ando lo más campante por el mundo creyendo que existe ese personaje imaginario.
Esta exploración tuya, Furia, todavía da más tela para cortar, pero por ahora me quedo con esto. Gracias por la entrada. Muy fecunda.
Un abrazo
Del silencio venimos, tras breve agitaciòn, al silencio volvemos. Saludos cordiales.
ResponderBorrar"Somos el silencio".
ResponderBorrarVaciarnos del ruido mental para abrir la pecepción y encarnar realmente ese silencio es una misión suprema.
Aqui y ahora soy silencio.
Gracias Furia por brindarte desde el silencio. Un abrazo amiga.
Querida Zanara: Hemos partido del mismo hogar y ahora que estamos de regreso, ahí nomás, se ve la luz encendida de la cocina...
ResponderBorrarUn abrazo!!!
Hola, Delia. "Sólo sentarnos a ser". Hermoso regalo me has traído. Gracias por tu visita.
ResponderBorrarHola, mi querida Maribel: en estas profundidades nos encontramos entre nosotras y cada cual a sí misma.
ResponderBorrarUn abrazo silencioso para ti.
Hola, Queoquina. Me gusta eso que dices, de la semilla que descubre quién es en el silencio y despierta a su propia conciencia.
ResponderBorrarUn abrazo
Mi cómplice Sina: un abrazo de silencio para decirlo todo.
ResponderBorrarSí, Oso. El cascarón es imaginario, pero todo es imaginario. Por eso parece tan fuerte. Si se derrumba la imagen, sobre todo la imagen de sí mismo, desaparece todo.
ResponderBorrarHola, Amelia.
ResponderBorrarUn abrazo para ti.Nunca hubo distancia ni el tiempo ha existido.
Nanako: me entrego al silencio que nos envuelve y se deja envolver por nosotras.
ResponderBorrarUn besoto
Sí, Luciana. La imagen de sí mismo inventa el mundo y luego no quiere bajarse de allí. Pero es nada más que una charla imaginaria que da vueltas en la cabeza.
ResponderBorrarEn eso estamos, bajándonos del pedestal...
Bienvenido, Antonio. Es muy profunda tu observación: el silencio es la fuente.
ResponderBorrarUn abrazo cordial...
Aquí y ahora, Paula, un abrazo...
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