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lunes, 7 de febrero de 2011

El País de la Presencia Pura




Para vivir en el país de Simplemente Ser no hace falta hacer ningún viaje. Ya estás en este país, pero si andas por su territorio con los ojos cerrados, no te darás cuenta.



Simplemente Ser no es otra cosa que presencia pura. Cuando puedes darte cuenta de que vives aquí, no eres distinto de la presencia, lo mismo que una gota de agua en el mar es el mismo mar.



Turiya - No puedes ser “Alguien” y respirar en el país de Simplemente Ser.
Angelo Nero - Creo que lo comprendo. Entonces, sólo me queda abandonar esa imagen, esa pretensión de ser alguien.
T - Ni siquiera puedes abandonar ese cúmulo de expectativas que llamas “yo”, porque no sería más que otro artilugio de ese “Alguien” que imaginas ser para continuar su ruta por los caminos imaginarios que conducen al horizonte.
AN - Si yo no puedo abandonar el ego, ¿entonces qué puedo hacer?
T - Por empezar, el ego es imaginario y cuando dices “yo” estás hablando de alguien imaginario. ¿Te parece que ese alguien que no existe puede hacer algo?
AN - No, evidentemente no. Todo lo que haga seguirá siendo mera imaginación. Por lo tanto, no puedo hacer nada para simplemente ser.
T - No tienes que hacer nada. Ya eres simplemente lo que eres. Todo lo otro, ser esto o aquello, ser mejor o peor, ser bueno o ser malo, ser grande o ser pequeño, ser alguien, no es más que una ilusión.



Existe un claro problema de índole idiomática cuando hablamos de alguien. En seguida, la persona que escucha está condicionada a pensar que si no soy “alguien” entonces soy “nadie”. Pero es obvio que no se trata ni de una cosa ni de la otra. Puesto que “alguien” jamás existió, tampoco es posible decir que existe “nadie”.
Al zafar del engañoso juego de los opuestos, solamente queda simplemente ser.
¿Por qué ser? ¿Para qué? Son todas preguntas hechas por alguien. Aquí ha regresado el personaje que pretende controlar la vida y guardar el océano de la inteligencia en el bolsillo de su razonamiento.




Turiya - “Alguien” es un personaje que ha sido inventado para no tropezar dos veces con la misma piedra. El problema es que el propio “Alguien” se ha convertido en la piedra con la cual tropiezas no dos veces, sino a cada rato.
Angelo Nero - Pero si no soy ese personaje, entonces, ¿quién soy yo?
T - Estás dando muchas cosas por sentadas. Dices “yo” sin saber de qué estás hablando. Y luego te preguntas quién es ese yo, sin saber si no se trata más que de una fantasía.
AN - Un personaje soñado le dice a otro personaje soñado: “Despierta, estúpido”.
T - Tal cual.




Se tropieza dos veces con la misma piedra cuando estás yendo hacia cualquier parte.
Simplemente Ser: un país donde no necesitas viajar, porque ya estás aquí, en la Presencia Pura.





Angelo Nero - Pero es evidente que estoy en este cuerpo y eso me hace creer que soy alguien separado.
Turiya - Bah, ésas tan sólo son bobadas. Dentro de unos días ya no estarás más en este cuerpo. ¿Quién eres tú, entonces?
AN - Un fantasma.
T - Eso has creído. Y cuando te vayas de este cuerpo descubrirás que ese fantasma no existía. Pero eso es algo que puedes ahora mismo descubrir.
AN - Supongamos que ese alguien que yo creo ser admite la Presencia Pura. ¿Qué pasaría entonces?
T - Alguien descubriría que sólo era una fantasía. En este caso, aunque rancia, aprecio la analogía de la gota de agua. La gota admite que es el mar. ¿Qué ocurre entonces? Que simplemente seguiría siendo el mar que siempre ha sido.
AN - Pero no una gota separada y distinta.
T - No, ésas tan sólo son tonterías.



Tú no puedes concebir a la Presencia Pura. Es ella, la presencia, la que te concibe a ti.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

viernes, 4 de febrero de 2011

Sin Conceptos



El de “Simplemente Ser” es el mundo no conceptual. La vida sin atributos, no necesitada de símbolos.


No se puede “estudiar” cómo se “hace” para simplemente ser. Ningún curso, seminario ni estudio intensivo te permitirá simplemente ser, porque el Ser no es algo para obtener. Ya eres lo que eres.
Tampoco es necesario despojarse de conceptos. Los conceptos son elementos imaginarios y por lo tanto no existen. ¿Quién necesita despojarse de lo que no existe?



No buscar es reposar en la tranquilidad.¿Quién os ha dicho que eliminarais cosa alguna? Mirad el vacío que hay ante vuestros ojos. ¿Cómo podéis producirlo o eliminarlo?


Huang Po




Claro que no puedes producir el Ser. Tampoco eliminarlo. ¿Qué es lo que nos queda entonces? Simplemente Ser.




El esfuerzo por ser alguien te impide reconocer quien eres.



Producir conceptos es el modo imaginario que tienes para evadirte de Simplemente Ser. Cuando eres, simplemente, sin buscar refugio en símbolos, la vida entera se muestra sin parcelas ni formas, como el impulso infinito que produce todos los fenómenos. En esa vastedad, tú desapareces, lo mismo que un pedazo de hielo se funde mientras está navegando por el gran océano.



Esa sensación, la de ser un minúsculo trozo de hielo que se está derritiendo en el mar, te parece abominable, tan sólo porque te han adiestrado para que tengas el control de “tu” vida.
Si no produces ningún concepto, entonces eres un poco de agua mezclada con la totalidad de los océanos. Eso te parece aterrador: “Entonces dejo de ser yo”, piensas.



Eso que has llamado “yo” no es más que una idea. Y el “mundo”, lo que supuestamente está fuera de alguien imaginario como tú, pues tampoco existe. Ya ves: produces conceptos. Inventas una supuesta división entre “el mundo y yo”.



Si te quedas sin conceptos, ¿quién se queda sin conceptos?



Huang Po dice: “Mira el vacío que está delante de tus ojos”. Pero tú miras y ves todo lleno de formas.
Un niño recién nacido no ve formas y tampoco está viendo el vacío. Sin embargo, a medida que vaya creciendo, producirá un concepto básico: su “propia” forma, la de “su” cuerpo.




Por ejemplo: su madre a veces está con el niño, a veces no. Entonces, el niño va distinguiendo una cosa de la otra. Porque, para el niño, inicialmente, no hay separación entre la madre y él. Pero le enseñan, lo obligan a producir un concepto básico: tú eres tú y yo soy yo. Somos dos personas separadas.
Entonces, el niño, de noche, tiene miedo de dormir solo. No quiere que apaguen la luz. Se resiste a la separación. Ha nacido el miedo. Ahí está el miedo primordial.
De hecho, el niño inocente no se siente separado de sus padres. ¿Por qué? Porque no forma conceptos acerca de madre y niño, mundo y yo, todo y nada, o lo que sea.



Separación y apego se engendran entre sí.
Todo esto nace de la dualidad primordial: al inventar el yo, automáticamente se inventa el mundo. ¿Quién los inventa?
La Conciencia Absoluta.



La llamamos Conciencia Absoluta y también No-Dualidad. Lo absoluto no tiene opuesto. Dentro de sí puede contener todo y nada (opuestos entre sí), pero lo absoluto está más allá de ellos. O más acá.
La Conciencia Absoluta inventa una conciencia personal (yo) y una conciencia impersonal (mundo). Pero ambos son dos inventos. No existe separación entre yo y el mundo. Son nada más que ideas, conceptos, imaginarias construcciones mentales.





Ella ha existido desde el pasado sin principio; ella no conoce nacimiento ni muerte; ni es azul ni amarilla; ni tiene figura ni forma; está más allá de la categoría de ser y no ser; no se puede medir por edad, vieja o nueva; ni es larga ni corta; ni grande ni pequeña; porque trasciende todos los límites, palabras, indicaciones y opuestos. Debe tomarse justamente como es en ella misma; cuando tratamos de agarrarla en nuestros pensamientos, se elude. Es como el espacio donde todos sus límites están más allá de la medida; ningún concepto se puede aplicar aquí.

Huang Po





La vida no conceptual: un reposo en la tranquilidad de ser que no se parece a nada. Es lo que ahora es. Esto que está siendo aquí.
No se puede pensar en ella. Precisamente, al dejar de pensar, ella se nos revela tal como es y nos permite descubrir que siempre ha estado aquí, que todos los conceptos acerca de la vida no son más que maneras de evadir imaginariamente la vida misma.





Conciencia absoluta. Si la llamas todo, no das en el blanco. Si la llamas nada, tampoco das en el blanco.
Cuando dejas de crear expectativas y exigencias, te quedas siendo simplemente lo que es. Ya no eres alguien imaginario separado de un mundo imaginario. Eres simplemente ser.¿Y qué gano yo con eso?, puede que preguntes. No ganas nada, no pierdes nada. Descubres lo que eres verdaderamente. Y eso que eres, lo eres a pleno. Simplemente ser


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

jueves, 27 de enero de 2011

El Ganso y la Botella





Supongamos que eres un ganso encerrado en una botella. La situación es desesperante. El cuello de la botella es demasiado angosto para salir a través de ese conducto. El vidrio es muy grueso para romperlo a picotazos. Tienes comida para estar ahí, porque la misma botella produce unos granos muy ricos. Pero es agobiante vivir en una botella. A través de tu computadora buscas una solución. Sí, no me preguntes que hace un ganso dentro de una botella con una computadora, pero tú sabes que en los sueños pasa cualquier cosa.
En cuanto al asunto que nos ocupa, en tu computadora aparecen numerosos cursos, seminarios y toda clase de métodos para escapar de la botella. Algunos son anti-métodos. Por ejemplo, el de la reencarnación. Según esta doctrina, no deberías preocuparte más: este asunto de la botella es una fase transitoria, una densa nube de karma que te ha tocado atravesar. Cuando mueras, encarnarás en otro ganso, o tal vez en un águila, o un ángel, todo puede ser.
Hay otros sistemas, también populares, como el de la dieta. Si dejas de comer, o si comes la mitad de lo habitual, este sistema promete que adelgazarás lo suficiente como para caber en el cuello de la botella y deslizarte por él hacia fuera. El de las artes marciales te asegura que algún día podrás romper el vidrio de un solo aletazo. El método de las etapas tiene lo suyo: a medida que vas pasando por los distintos grados de aprendizaje, te vuelves un ganso hábil para hacer rodar la botella. De ese modo, tratas de dirigir la botella hasta el borde de algún precipicio y una vez allí das el empujón final para caer por el despeñadero. Claro está, corres el riesgo de romperte la crisma, pero este asunto no es para gansos debiluchos, ya deberías saberlo.
En suma, según todas las apariencias, tienes para elegir. Por último, puedo contarte una historia cómica, en lugar de tanto drama. Escúchame bien: ni eres un ganso ni estás dentro de una botella. Ni el ganso ni la botella existen. Te preguntarás entonces por qué te sientes en una prisión y por qué tienes tantas ansias de libertad. Te lo diré: porque vives confundido por tu imaginación. Es decir, te estoy confundiendo. ¿Y quién soy yo? (me preguntas ahora). Yo soy ese personaje que vive zumbando dentro de tu cabeza. Por mi culpa, tú le dices “yo-yo-yo” a todo cuanto crees que estás haciendo. Pero ya te digo: ahora puedes comprender que no existe nadie aprisionado y, por lo tanto, tampoco existe nadie que necesite ser liberado. Ahora puedes descubrir qué eres.








Un eminente filósofo del gobierno, Li Ku, se entrevistó una vez con Nan Chuan, el más famoso maestro Zen de la época, para pedirle que le explicara el antiguo enigma del ganso en la botella.
- Si un hombre pone un polluelo de ganso en una botella – le recordó Li Ku- y lo alimenta hasta que se hace adulto, ¿cómo podrá luego sacar el ganso sin matarlo o sin romper la botella?
Nan Chuan entonces le dio una palmada y le gritó:
- ¡Li Ku!
- ¿Sí, maestro? – dijo de inmediato el filósofo.
- ¡Mira! – respondió Nan Chuan – El ganso está afuera.



Juana López - Claro está, cuando el Ganso Li Ku descubre que está fuera, también descubre que no era un ganso, que el ganso tan sólo existía en relación con la botella. Esto me parece lo más importante para destacar.
Gurú Sánchez - En efecto, el ganso y la botella se inventan el uno al otro. El ganso es “yo” y la botella “el mundo”. Cuando desaparece el yo, también desaparece el mundo.
JL - La idea del yo es la idea de ser alguien separado, distinto de todo lo demás, una entidad autónoma. Pero es nada más que una idea, no es algo real, tan sólo una fantasía. Y para reforzar la fantasía, se considera separado de otra fantasía, a la que denomina el mundo, el mundo exterior.
GS - Esto es difícil de comprender para la mayoría. No olvide que todos están entrenados para considerar que el mundo y yo son entidades reales. No piensan que ambos son nada más que conceptos. Quizá sería mejor darse cuenta de esto. Usted está entrenada para suponer que tiene una vida propia y que está separada de la vida en general. Ahí se puede ver con mayor precisión.
JL - Pero no existe tal división entre mi vida y la vida.
GS - Exacto. Es pura imaginación. Lo mismo pasa con el ganso y la botella. No existe alguien que está encerrado dentro de un mundo opresivo y agobiante.
JL - Nan Chuan lo saca a Li Ku de la botella y le dice: oh, mira, te has comportado como un ganso; no estás encerrado en ninguna parte.
GS - Pero al darse cuenta de que ya es libre, Li Ku también se da cuenta de que él no es “un ganso”.
JL - No es alguien separado, no es una persona con autonomía. No es una vida propia.
GS - Exacto, usted es vida, pero no tiene una vida. Por el contrario, la vida la tiene a usted.










Juana López – Repasando lo que veíamos, el cuento es un recurso muy eficaz para comprender que soy una gansa imaginaria encerrada dentro de una botella imaginaria.
Gurú Sánchez – La pone a usted dentro de la prisión y la obliga a pensar en la salida.
JL – Pensar, pensar, pensar. Eso es precisamente lo que me coloca dentro de la botella.
GS – La gansa y la botella son la suma de lo conceptual. Mientras piensa, usted cree que está en la botella.
JL - Creo que estoy a salvo en la botella.
GS – Tal cual. Usted se mete en la botella del pensamiento continuo y eso le da la sensación de estar a salvo. ¿A salvo de qué? Supuestamente de ser nadie.
JL – Claro. Si no pienso, yo no puedo decir que soy yo.
GS – No. Cuando no piensa, usted es libertad andando en libertad.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

martes, 11 de enero de 2011

Viendo esta película



El ego y su obsesión por lo conocido.
Cada cual inventa su propia película. Pero es eso y nada más: una película.




“Simplemente ser” significa ausencia de conflicto, presencia de armonía total.




Cuando estás en el país de “Simplemente Ser”, descubres que aquí no está faltando nada ni sobrando nada.
Aquí no hay nada que te haga daño ni te beneficie, sencillamente porque no eres “alguien” separado del Ser. Eres el mismo ser. Simplemente ser.




Pero cuando te consideras “alguien” separado del Ser, entonces ya estás en conflicto, porque ese alguien es imaginario y el Ser es lo único que es.
Por supuesto, el conflicto también es imaginario.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

jueves, 6 de enero de 2011

Ningún Pensamiento



¿Qué pasa cuando la certeza de Ser no es tocada por ningún pensamiento, ni siquiera por el pensamiento “Yo Soy”?
¿Dónde queda entonces ese “yo”?



Simplemente ser. No ser “alguien” ni ser “nadie”.
Ser lo que es.



Aparece alguien y te saluda. “Nos conocemos”, parece decirte con su saludo. Pero no es cierto. No nos conocemos.



Lo que es: ¿necesitamos conocerlo?
Con sólo formular esa pregunta, comprendemos que no es posible conocer nada.



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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda


jueves, 30 de diciembre de 2010

Libertad sin Atenuantes





En origen y en síntesis, eres un simple ser. Las añadiduras y los ornamentos corren por cuenta de la trama conceptual que maneja la sociedad.
Los otros pueden verte (con variedades intermedias) como simpático o antipático, mala persona o santo, creativo o rutinario, sagaz o estúpido, o de muchas maneras más. Todo ello configura un comportamiento social en el que cada uno es introducido desde pequeño para funcionar como “máquina de conseguir”.
Así que, basta que te topes con un prójimo para que este espécimen de la raza humana te considere como una máquina de conseguir. Y aquí lo tienes, tratando de calar a fondo tus intenciones, a ver lo que quieres “conseguir”, mientras al mismo compás él trata de conseguir lo suyo. Si quisieras poner en duda este comportamiento general de la humanidad, te dirá que estás chalado, que mientes, que has perdido el rumbo de la sensatez o simplemente que eres un imbécil.
En suma de cuentas, allí, en sociedad, tienes un precio. Y habrás de comportarte de acuerdo con esas reglas de mercado, porque tu cotización puede subir o bajar
“Pero a mí todo eso no me interesa”, señala el inocente. Ay, ay, ay, pobre muchacho. La vida se encargará de azotarlo convenientemente, para que aprenda.
Está planteada la disyuntiva: ¿quieres estar solo o quieres vivir en sociedad? Tal es el dilema que te refriega por las narices el mecanismo social ya establecido. Si el “candidato” muestra el más mínimo miedo por estar solo, ha caído de inmediato en el pozo de los deseos. Pero si, a pesar del miedo, se niega a comportarse como una máquina de conseguir, habrá que ver lo que descubre.
Hasta que no se confronta con este dilema, cualquier ser humano entra directamente en la trama social y cumple con obediencia su papel como máquina de conseguir.
El que no se deja llevar por las alucinaciones, en cambio, va cayendo sin vueltas en la simpleza de ser.
“La ansiedad y la esperanza nacen de la imaginación; yo estoy liberado de ambas. Sólo soy simple ser y no necesito nada en qué apoyarme”, dice Nisargadatta Maharaj.
La persona contaminada por los vaivenes sociales, ante tal declaración, sencillamente se ríe. El que procura no tragar tanta comida social tóxica, quizá imbuido de cierta búsqueda espiritual, posiblemente diga: “Ah, pero éstas son palabras mayores. Se trata nada menos que de Nisargadatta Maharaj, alguien que está en la cúspide de la perfección espiritual”.
Tonterías. Precisamente, Maharaj está dándote a entender que él es tan simple ser como tú. En cuanto lo pones por las nubes, ya estás tratando de conseguir algo. Por obra de tales manejos, como puedes comprobar, estás metido en el pantano en donde chapotean las máquinas de conseguir.
¿Quién aparece primero, el huevo de la ansiedad o la gallina de la esperanza? Basta de imaginación venenosa. Elucubrar o especular con esto no es más que pérdida de tiempo. “Pero sin esa dualidad, yo no tengo nada”, contesta el iluso. Precisamente, lo has visto con toda claridad, querido iluso. Y te diré más: “Sin esa dualidad, tú eres nada”. De eso habla precisamente Maharaj cuando dice: “No necesito nada en qué apoyarme”. Claro que sí, el vacío no necesita ningún apoyo. Jesús de Nazareth decía algo semejante cuando afirmó: “El Hijo del Hombre no tiene almohada donde apoyar la cabeza”.
A todo esto, con ojos abiertos hasta la exageración, el iluso pregunta: “Pero, ¿es cierto que te quedas vacío?” Respuesta: no te quedas vacío, ya eres vacío desde siempre. Ja. Si entramos en terreno analógico, habría que decir que para el carnívoro la comida vegetariana es insuficiente, sosa y débil, mientras para el vegetariano la ambrosía es un montón de nada.
¿Y qué gano yo con esto de simplemente ser? (insiste el iluso). Ahí tienes a la máquina de conseguir en faena directa. Salvo dejar de vivir enloquecido por esa ficticia necesidad de conseguir, pues no consigues nada.
Al margen de la ironía con que parece presentarse toda la situación, pongamos bajo foco que cualquier hijo de vecino está viendo, con mayor o menor cantidad de neblina en sus gafas, que sus deseos no conducen jamás a ninguna parte, excepto a conseguir otro cúmulo mayor de más deseos. Y eso es poco decir: agreguemos sin dudas que el resultado siempre es, precisamente, nada.
Alguno, con un poco de sensibilidad (o con menos inocencia depredada), se pregunta en las malas: ¿Para qué sirve todo esto, si la muerte se lleva todo? Pero, puesto que ha sido entrenado como máquina de conseguir, cuando avizora la posibilidad de perder las ilusiones se ve atrapado por su propio mecanismo forzado y dice: ¿qué gano con perder las ilusiones? Ya lo ve, señor procurador, seguimos en el pantano de los deseos, siempre tratando de lograr algún provecho.
La libertad elude cualquier concepto de libertad, puesto que un concepto cualquiera lo atraparía en la jaula de lo imposible. Por lo tanto, la libertad está liberada hasta de sí misma.
¿Cómo se concibe entonces la libertad? No se concibe. La libertad es única y sin dualidad posible. Eso es lo que claramente está diciendo Maharaj cuando asegura que está liberado de ansiedad y esperanza. Lo que está diciendo es que él no vive en el mundo de la dualidad, sino que está definitivamente en la No-Dualidad. Y ahí, en la No-Dualidad, no hay ninguna cosa. Porque si hubiera alguna cosa, ya dejaría de ser No-Dual y entraría en el juego de los opuestos.
En la No-Dualidad no hay nada. Esa misma condición no dual es nada de nada. ¿Y entonces, no hay nada que hacer?, pregunta el iluso. Claro que no. De eso se trata, de simplemente ser.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

sábado, 25 de diciembre de 2010

Muchas Joyas







(Cuaderno de apuntes de Juana López)



Nisargadatta Maharaj la llama creatividad y dice que de un trozo de oro se pueden hacer muchas joyas distintas pero todas seguirán siendo oro.
Poesía pura.
Ese tacto inefable del latido que hace danzar al corazón con esta figura de la vida que aparentamos ser.



Este lugar, donde no queda ningún “otro” para dudar o preguntar. Simplemente ser. Y utilizar como leña de este fuego todo lo que “no-es”




Bebiendo a sorbos de esta fuente que es la vida misma y que no tiene tu nombre ni el mío, sino que fluye serenamente por el anonimato del ser, simplemente ser.




Evocar el silencio, desplegarlo en esa voz que no nos pertenece porque brota del silencio mismo, es una manera de usar el lenguaje para despertar y no, como es habitual en la vida social, para dormirnos. En cierto modo, es nuestra manera de compartir conocimiento.



Gracias a la vida que nos da su sabor para compartir en este banquete de la revelación presente.



Darse cuenta de que uno es, es todo lo que hace falta para entrar en la vida desde su totalidad. A partir de la conciencia “Yo soy” advenimos al mundo sin las ataduras de una identidad o de un deseo encubierto de realidad. A partir de la conciencia “Yo soy” el tiempo ya no es necesario para buscar la continuidad, pues la realidad ya está presente y la conciencia de nosotros se sabe como todo lo que podemos dar. “¿Quién soy yo?” será la pregunta fundamental, y ahí comienza la indagación, presenciando la experiencia completamente, desde la verdad más íntima y profunda que podamos hallar: que somos.

José Manuel Martínez Sánchez






En el silencio, desaparece el sujeto. Y al desaparecer el sujeto, también desaparece el objeto, porque uno engendra al otro simultáneamente. ¿Qué es lo que queda entonces? El silencio, la totalidad del ser, que no es impersonal ni personal. En ese silencio, las clasificaciones se ven como lo que son: meros juegos humanos, simples artilugios de hombres y mujeres para imaginar que están viviendo en Lo Conocido.



“Fijar lo errante, desatar lo fijo”,
preconiza la mesa de esmeralda.


Las luciérnagas sueltas de la antorcha
que enciende tu nacer con tu morir
están mostrándote la tierra fértil
donde has sembrado (más profundo incluso
que Dios entre paréntesis) la luz.



Esta es la luz que enciendes por mandato
de la luz que por dentro te visita.

Vita Preziosa





Juana López está escribiendo en este cuaderno y el Ser observa lo que hace. “Estás escribiendo en el agua, no en este cuaderno, Juana”, anota la propia Juana.
La figura del Ser (simplemente ser) es una gran sonrisa sin forma.



Hagas lo que hagas, el resultado es uno solo: simplemente ser. Pensar, sentir, dar forma, deshacerla, inventar o destruir. No importa cuál es la semilla ni cuál es la siembra. Como cosecha, sólo te queda simplemente ser.




Todo lo que estaba antes de nuestro nacimiento es lo natural. Y todo lo que apareció después es lo cultural, encimado con lo natural.
Por ejemplo, hay personas que creen que son españolas o argentinas, o polacas. No es así. Nacieron en España, Argentina o Polonia, pero si hubieran nacido en Canadá serían canadienses.
Entonces, ¿qué es lo que yo soy, aparte del nombre, la cultura y la educación? ¿Qué es lo que soy cuando dejo de lado ese diálogo interno que finge permanencia?
Simplemente ser. Esa persona que los demás creen ver cuando me miran, no es más que un juego de apariencias.




¿En qué tienes que convertirte para ser lo que eres?




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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

lunes, 20 de diciembre de 2010

Atención






“No existe el Diablo propiamente dicho, pero existe la Distracción, que para el caso da lo mismo”. Eso me decía, no hace mucho, un amigo que vive en Estados Unidos, con quien tenemos una relación epistolar.
A manera de complemento, yo le respondía: “El ego es la manera de distraerse que tiene cada uno”.





Juana López - El Diablo es un invento mío. Pero yo soy un invento de Dios.
Belkis Lightower - Define Dios.
JL - Nunca he visto una proposición tan ridícula.
BL - A ver si te gusta esta otra: Dios es lo que no tiene definición.
JL - La creatividad da para todo.
BL - Eso es Dios.





Al que vislumbra la ecuación del cielo
se le otorga la dicha derramada.



Hecho de lluvia puede, así, regarse,
penetrar en los signos de la tierra
y la savia manar de su mirada.



Hecho de nada puede recorrer
todos los laberintos de la nada.


Vita Preziosa







Belkis Lightower - La atención pura deshace todos los mundos que va creando.
Juana López - ¿Se parece al músico?
Belkis Lightower - El músico es el silencio.





Así como algunos poetas consideran que la atención no es otra cosa que soledad concentrada, los hindúes que recorren los múltiples caminos del Advaita (la no dualidad), han puesto de manifiesto que llamamos mundo tan sólo a las apariciones fantasmagóricas de la soledad desparramada.



Lo ves todo y descubres que no existe nada.



El movimiento único (la música, el instante, el tai chi, o como quieras llamarlo) está convirtiendo todo en nada, o viceversa, y por lo tanto hace lo que deshace, o deshace lo que hace.
El gran truco del Demiurgo Mayor es mostrarlos por separado: el todo y la nada, uno enfrente del otro. La forma y el vacío. El hombre y la mujer. El fuego y el agua.



La vida es el arte de Dios. Mejor dicho: la vida es el arte.






JL - Me parece increíble que José crea que existe.
BL - Es como si la nota Fa pensara que existe.
JL - A ver, voy a tocar la nota Fa. (Toca Fa en el piano: tin).
BL - En efecto, no existe.




Es raro: todo lo que existe no existe.
Existir y no existir son dos caras de la misma luna imaginaria.





La atención es natural. Distraerse es artificial.
No se puede practicar la atención. Simplemente, hay que dejar de distraerse.
La atención es impersonal.
La distracción es personal.




En su libro “La Leyenda de Wei Po”, que ya he leído un par de veces, Vita Preziosa inserta este diálogo:

Wei Po – El budismo es una excusa que asume cada uno para no despertar al buda que lleva dentro.
Emperador – Pero, ¿qué quiere decir usted? ¿Acaso está sugiriendo que el budismo es una herejía?
Wei Po – Usted lo ha dicho, no yo. La luz que ilumina los mundos no puede estar ausente. Quizá esté oculta, pero está presente siempre. Así que, crear toda una organización para buscar la luz es una herejía.

Me la he pasado mucho tiempo tratando de averiguar qué pretendía decir Wei Po con eso de que “quizá esté oculta”. Porque la luz consiste, sencillamente, en mostrarse, ¿no es así? Ahí tenemos al sol, ¿qué otra cosa, sino mostrarse, es lo que hace?
Tiempo después, cuando ya no buscaba una explicación para ello, leí algo de Gary Renard que dice: “Aunque cierres los ojos para no verla, ahí está la luz”.
Ajá.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Por Aquí




El avión de Pobre Curioso tiene que realizar un aterrizaje de emergencia y así es como desciende con su máquina en un camino rural solitario.
Al primer campesino que pasa por allí, le pregunta a dónde lleva el camino.
- Si vas por aquí, llegarás al conocimiento de que no es necesario conocer – le responde el hombre.
- Vaya, debo estar soñando – dice Pobre Curioso, frotándose los ojos-. ¿Cómo se llama este país?
- Paradoja Viviente – le informa el campesino.
Por pura precaución (cuanto más intrigado, más cobarde), Pobre Curioso toma otro camino, a campo traviesa. Su intento le ocasiona un sufrimiento detrás del otro. Fronda espesa, matorrales, lluvias tupidas, plantas espinosas, animales salvajes, pantanos… Es imposible describir los miles de sufrimientos que en poco tiempo tiene que atravesar el antihéroe de nuestra historia. Finalmente, avista una carretera y corre hacia ella. Cuando llega, se encuentra otra vez con el camino donde se halla su avión (allí en el horizonte) y con el campesino.
- Maldito seas – le dice -; tú eres un buda disfrazado, ¿no es así?
El campesino se ríe tanto que se desarma en millones de burbujas y finalmente desaparece.
¿Y qué ocurre con Pobre Curioso? Pues que despierta en su cómoda cama. Ha llegado la hora de levantarse ya.
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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

domingo, 12 de diciembre de 2010

Sin Esperar Nada



En un ensayo reciente, Dionisio Mayor asegura que la atención puede morir en estado de alucinación, o vivir sin límites en la pureza total, no contaminada por ninguna opción. Total de cuentas: atención pura versus caprichos personales. Eso sí, mencionar los “caprichos personales”, como aquí queda impreso, resulta políticamente incorrecto. En cuanto se mencionan estos atributos, saltan (impulsados por el resorte de la indignación) los defensores del libre albedrío. A tales y cuales personajes, la carencia de opciones los pone muy nerviosos. “Yo quiero elegir la vida que se me antoje”, declaran con más o menos palabras, pero siempre con lenguaje contundente. “Por supuesto, elija lo que se le antoje”, responde la vida misma, directamente sin palabras, aunque sí con hechos.
En suma, el mosquito puede optar por encarar su vuelo hacia la izquierda o bien hacia la derecha, pero sus actos no dejarán de ser los de un mosquito en medio de la inmensidad. Caso semejante nos depara el mamífero vestido, si es que de la metáfora nos servimos. Un definido libre albedrío en medio del infinito no deja de ser cosa de nada. “Pese a todo ello, el ser humano se pregunta qué sentido tiene la vida”, discurre el académico. Ay, Santa Razón, cuántos crímenes se cometen en tu nombre.
Se habrá notado ya que la atención es el don de cada uno y, como le cabe a cualquier don, su impulso y su destino es el de darse. La atención alucinada, como la llama Dionisio Mayor, es una energía embotellada en la opción, mutilada por la dualidad, atrapada en la parte. La atención pura, en cambio, no queda enganchada de ningún propósito personal, discurre libremente, se mantiene prestando atención, sin esperar nada del acto en sí.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

sábado, 4 de diciembre de 2010

Sin Rumbo ni Meta




Lo que suele llamarse con el nombre de “meditación” es un estado de atención no encapsulada por los deseos personales. Para visualizar este rarísimo estado de percepción, habrá que valerse del ejemplo contrario, cuya figura más nítida nos proporciona el hombre adiestrado en las ciencias costumbristas de la vida social. Este hombre mira en torno y ve a su esposa mientras ella está haciendo la comida, pero no escucha el ruido de ese ómnibus que, en este preciso momento, está pasando por la calle, frente a su casa. Tampoco escucha los pájaros que cantan en el jardín trasero de la vivienda. Y, como si esto fuera poco, carece por completo de la sensación de estar vivo. Padece, en suma, una atención recortada, a la que podríamos describir como enfocada en el objeto de su deseo. Al desear algo, en efecto, pone su mira en ello y descuida ex profeso la percepción del paisaje en su totalidad, encapsula su atención en una burbuja de ideas fabricadas por su ambición y por su miedo.
A esta sensación de sentirse vivo aquí y ahora, que Gurdjieff acuñó como “el recuerdo de sí mismo”, prácticamente el hombre civilizado le tiene aversión suprema. Adiestrado por padres y maestros, embarcado por vecinos y amigos en la rutina de lo conocido, el hombre civilizado se somete al absurdo anzuelo de la ambición socializada con el disfraz de “provecho personal”, o más crudamente con la consigna básica del temor: “Sálvese quien pueda”.
Pero el desengañado, despierto a medias por fuerza de su magra cosecha, al cabo de prolijas demoliciones de palacios, tesoros y afectos personales, se halla de pronto en medio de un camino sin rumbo ni meta, que en definitiva no es ningún camino, tratando de digerir el alimento conseguido. En suma, se topa con esta mera pregunta: ¿qué estoy haciendo aquí?
A manera de respuesta, tan sólo encuentra su atención completa, sin divisiones ni propietarios, desnuda y límpida, dispuesta sin historia ni promesas a testimoniar la simpleza de ser.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Descubriendo el sabor




Simplemente ser: un estado que carece de conocimiento, aunque es la fuente de todo conocimiento.



Sin palabras, eres quien eres. ¿Sabes quién eres? ¿No lo sabes? Eso qué importa… Todo conocimiento es nada más que una partícula insignificante de ese sol infinito del Ser.



Paradoja: reducir la vida al mínimo permite descubrir que es eterna.



No puedes imaginar el sabor del agua pura. Sólo puedes descubrirlo abandonando todos los condimentos.

Nisargadatta Maharaj





La vida es la espontaneidad del presente y carece de análisis, descripción o identidad.
Esto que estoy diciendo, por eso mismo, está demás.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda
Foto: Nanako y el helado de limón

domingo, 28 de noviembre de 2010

Arquero y arco



Un proverbio de la tribu Ashanti aclara que “el arquero no vino al mundo con arco”. Y es aclaración ociosa pero harto necesaria, porque nuestro olvido más fuerte, el olvido de sí mismo, suele cubrirnos con un velo esto que a la vista está.
Disparatado en su comportamiento (basta con echar un vistazo al periódico de hoy o al noticiero de la televisión), el ser humano padece de civilización afiebrada, una enfermedad contagiosa y mortal cuya patología no figura en los libros de medicina ni de psicología, pero atesora como principal efecto el de cegar los ojos y aturdir los oídos, síntoma que invalida sus mejores esfuerzos hasta el ahogo por evidencia.
Por eso, el arquero anda buscando una diana donde clavar su flecha y así es como inventa una distancia entre lo que llama “el mundo” y él mismo, absurda disposición de un soñador en su lecho de nubes conceptuales. Primero inventas una separación entre “yo y el mundo” y luego te aplicas con esfuerzo, fervor y devoción a buscar armonía entre ambos conceptos. La evidencia te dice que mientras haya separación no puede haber armonía, pero tú estás mirando un paisaje distinto. Otro viejo proverbio asegura que “todas las olas pertenecen al mismo mar”, pero no te lo enseñan en la famosa escuela de la calle.
A todo esto, el arquero pretende un mundo en donde mostrar sus habilidades y su sapiencia, ejercicio de voluntad que lo encarama en un pedestal ilusorio, apto para contraer las más variadas alucinaciones, esto sin contar los estragos causados en una salud bombardeada por la locura orgánica.
Se cuenta que un día el ascensor de un edificio falló y dejó a varias personas atrapadas. Una señora vio un letrero en el que aparecían dos números telefónicos de emergencia, marcó el primero de ellos y explicó la situación.
Después de lo que pareció ser un silencio muy prolongado, la voz del otro lado de la línea (el famoso Anselmo Cataldo) respondió:
- No sé qué espera que haga por ustedes; yo soy psicólogo.
- ¿Psicólogo? – dijo la mujer -. Su teléfono aparece aquí como un número de emergencia. ¿Nos puede ayudar?
- Bien – dijo finalmente Cataldo en un tono mesurado - ¿Cómo se sienten ustedes, estando allí, atrapados en un ascensor?
Quedarse a vivir en la rutina es el deporte preferido del mamífero vestido. Es su mentalidad la que inventa este mundo dual, de color humano, y a partir de la división las soluciones se convierten en problemas y viceversa.
El mundo del Karma es el mundo de la dualidad. Karma significa acción y reacción. Pero el Dharma es el acto y el acto es la superación de ese mundo dual, está más allá de acción y reacción. El acto expulsa fuera de sí acción y reacción para seguir siendo el acto, es decir, lo inexistente. Si en el mundo del Karma el ascensor quedase atascado, la meditación no te libraría de haber quedado entre el séptimo y el octavo piso. Lo mejor, en estos casos, es conseguir que alguien te saque del ascensor.
Pese a todo ello, lo más disparatado de esta situación (para la mentalidad convencional) es que el Karma no existe. No es más que un mundo imaginario. Te pones a la orilla del océano y miras llegar una ola y otra ola. Y si quieres las puedes ir contando; una ola, dos olas, tres olas. Pero siempre hay un solo mar.
En apariencia, tú eres arquero cuando tienes el arco en tus manos. Pero eso es una figura creativa, un mero desempeño en el mundo de los fenómenos. Dejas el arco a un lado y te das cuenta de que no eres eso, sino que formas parte de una inteligencia no personal, así como la ola es un rulo del océano.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

lunes, 22 de noviembre de 2010

Un Vistazo



El simple ser no tiene nombre ni apellido porque, vaya a donde vaya, está siempre en su casa.



Cuando le haces un hogar al mundo en tu corazón, tú tampoco tienes a dónde ir y ambos desaparecen en la revelación del momento: la eternidad despierta.




Llegues a donde llegues, todo es un adiós. Vives la paradoja de estar donde no estás.
Desde la eternidad, la única mirada está viendo a través de tus ojos cómo aparecen y desaparecen las ilusorias obras del ilusorio tiempo.
“Quédate aquí y echa un vistazo”, te dice.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda
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Foto: Las Dos Sofías (Autorretrato Doble)

viernes, 19 de noviembre de 2010

Después del baile



Una de las famosas trampas de los budas consiste en hablar de la Verdad como si fuera el país de la Luz Eterna.
El atribulado curioso (persona que se disfraza de samurai, bonachón o devoto con la misma vulgaridad) bailotea sin descanso entre la mentira y la verdad, tratando de distinguir una de otra.
Alguna de esas noches, el curioso se queda dormido en plena meditación y sueña. Sueña con un lugar inefable donde se encuentra con el buda tramposo, quien le dice: “La verdad es una sola”.
Entonces, el curioso despierta y descubre que ha estado corriendo detrás de un horizonte con forma de idea.
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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

domingo, 14 de noviembre de 2010

Con un Dedo en la Arena





Wayne Liquorman – De modo que una persona no puede decir: “De acuerdo, voy a renunciar. Voy a ser simplemente Eso”. Si pudieras, ¿no lo habrías hecho ya?
Interlocutor – Quiero oírtelo decir a ti (Risas).
WL – Por supuesto que lo habrías hecho. Todos los que están en esta habitación lo habrían hecho.
I – Del mismo modo que no tenemos opción respecto a estar aquí en este momento contigo, ¿no es así?
WL – Correcto. Simplemente no teníais una oferta mejor (Risas).




No tienes una oferta mejor que la de estar aquí. Ninguna otra, en realidad. Esto que llamas “aquí”, en realidad, eres tú.
Se trata, claro está, de una descripción exageradamente vaga.
Y sin embargo, completamente certera.




Ya eres Eso, así que, ¿cómo vas a renunciar a lo que no eres?




Con su dedo en la arena, raudamente,
nos deja su inscripción el gran profeta:
“Si amas al perro, deberás también
amar sus pulgas”. Sabia descripción
de tu paso por este mundo sabio.




(“¿Acaso estás usando la ironía
para mirarte en el espejo mágico
de tu historia?”, pregunta la figura
que con tus ojos mismos te divisa
desde la piel del río que te sueña)





Esta es la libertad: palabra hueca
y sin embargo llena de sentido
cuando te dejas saborear por ella.


Vita Preziosa





En cierto modo, parece como si estuvieras en medio del bosque de la vida y tuvieras que aprender un idioma nuevo. Pero eso es otro engaño del personaje que usurpa tu energía. Eso que llamas “yo misma”.
Mira, no tienes que aprender ningún idioma nuevo, tienes que recordar el idioma en el que está escrita la vida.




Cuando digo
que “Eso eres tú”,
estoy diciendo
que no hay ningún “tú”
por ninguna parte
y que Eso es todo.

Dionisio Mayor





Esto es lo más raro de todo. Un fantasma se aparece en tu sueño y te avisa que estás soñando. De pronto, en medio de los recovecos de una historia sin tiempo, te encuentras con esta revelación: ese fantasma eres tú mismo.
Oh, caramba, estás despertando.
Tú no eres tú. Sólo existe el increíble milagro de ser, simplemente ser, sin forma ni nombre.






Un día, Anselmo Cataldo estaba de pie subido a una silla, tratando de acomodar unos trastos en una repisa alta. Se acercó entonces uno de sus discípulos y le dijo:
- Maestro, creo que por fin he comprendido cuál es la esencia del camino.
- ¿Ah, sí? – le preguntó Cataldo - ¿Y cuál es?
- De entre dos posibilidades, hay que elegir la más difícil.
En ese momento, no se sabe si a propósito o por casualidad, se cayó de lo alto del estante un jarrón de cerámica. El discípulo consiguió atraparlo al vuelo y se lo alcanzó a Cataldo, pero él, en lugar de recibirlo, se quedo mirando al joven a los ojos y le preguntó:
- ¿Y? ¿Qué era más difícil, dejarlo caer o atraparlo?



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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

martes, 9 de noviembre de 2010

La Aurora en el Bosque




Los bosques de la aurora te seducen
con un rocío de acontecimientos
que están tomando examen:
“A ver, alumna, pase al frente y diga
los nombres que el paisaje le sugiere”.



Pero pasas al frente y, de improviso,
te asalta un aire como de entusiasmo,
ese mismo sabor
de la infancia jamás contaminada
por la Escuela Modelo.



“Este paisaje tiene olor a vasta
pregunta sin respuesta”,
dice una voz que finge ser la tuya.
Aurora, la maestra,
quiere saber cuál es.
“Me pregunto qué estoy haciendo aquí”,
le dices mientras vas a la cocina
a prepararte un regio desayuno.

Vita Preziosa









Juana López - ¿Cuál es el significado de la no dualidad?
Phanta Boyd -Ay, amiga, estás buscando para no encontrar lo que buscas.
JL - Hablo para no ver.
PB - Preguntas y eres la respuesta.




Sólo hay una Verdad
y mientras andes buscándola
a través del bosque del buscar
cuida de no chocar contra un árbol.
Ese golpe en la cabeza
puede que te recuerde
que todo es Dios.
Eres como el morador de un bosque
que busca el bosque.
¿Qué ha de hacer?
Escucha, amigo,
cómo se cuartean las hojas bajo tus pies.
Es una invitación personal
para que recuperes la cordura.
¿Has pensado alguna vez
que estás buscando a Dios
a través de Sus ojos?


Adyashanti





Te empeñas en traducir las palabras de tu vecino para que puedan ser leídas en tu lenguaje particular y puedan jugar con las muñecas de tu hogar a inventar una persona que no necesite del aire para respirar ni del llanto para creer.
Pero he aquí que te viene a visitar tu vecino, en sueños, para decirte: “Ni tú ni yo existimos”.
¿Conoces el idioma en que está dicho, traductora?




Abres los ojos cuando ves el sueño
que te sueña. ¿Lo quemas
en el incendio de tu luz? Es eso
lo que tanto pregunta la fogata
que provoca el albur de la mirada.

Vita Preziosa






Psicóloga experta en tartamudos, Phanta Boyd explica que se les traba la lengua cuando su interlocutor no está escuchando.
Juana López - Si es así, Dios es el Gran Tartamudo.
Phanta Boyd - Y, sin embargo, dicen que el lenguaje de Dios es el más fácil de entender.
Juana López - Porque es único. En cambio aquí, en Babel, cada cual habla un lenguaje distinto.




Esto no es para comprender; se trata de caer en el misterio.

Jeff Foster




Phanta Boyd - En el camino de la vida, cada cual es un poeta que está escribiendo un poema. No es que sea el “autor” del poema, sino tan sólo el amanuense de una vida que no puede ser dos, puesto que es totalidad y al mismo tiempo nada. Y cuando digo nada estoy diciendo que la vida no puede ser objeto, ninguna clase de objeto, ni siquiera de la imaginación. La vida no es humana, ni perruna, ni sobrenatural. ¿Qué es la vida? Esa pregunta es humana.
Juana López - ¿Quiere decir que yo no soy humana?
Phanta Boyd - Bueno, eso es algo que está a la vista, ¿no es así?


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

sábado, 6 de noviembre de 2010

A dónde ir




Con su Diccionario de Sueños en la mochila, Pobre Curioso avanza por un camino pedregoso rumbo al Jardín de las Delicias.
A un costado del camino, una niña está sentada sobre una rama. El curioso, por supuesto, la mira directamente a los ojos. Y la niña dice:
- ¿Andas en busca de una solución?
Pobre Curioso abre de inmediato el diccionario en la letra “S” y busca la palabra “solución”. Resultado: “Imaginario despliegue de energía que permite descubrir que el problema nunca existió”.
Esto llena de perplejidad a Pobre Curioso, quien susurra para sí mismo: “Entonces la solución tampoco existe”.
La niña, en silencio, ha bajado de la rama y le sonríe. “Se diría que su sonrisa me está corriendo por las venas”, piensa él.
El camino ha desaparecido, por cierto. Ya no tienes a dónde ir, curioso.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

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Foto: El bosque y Selene

domingo, 31 de octubre de 2010

Absolutamente nada




(Cuaderno de apuntes de Juana López)



Nos sentimos culpables por estar separados.
La separación inventa el “yo” como entidad que está fuera del mundo.
El “yo” es el juez del mundo.
Por supuesto, ambas cosas, el mundo y el yo, son un invento.




No estás separada del mundo ni el mundo está separado de ti. Queremos estar separados para conseguir un beneficio “propio”. Esto configura una situación absurda: una persona quiere tener vida “propia” y con ello está cercenándose de la vida, puesto que la vida es totalidad y no es patrimonio exclusivo de alguien separado de ella.




Al descubrir este sentimiento de separación, aparece también el sentimiento de culpabilidad. Nos sentimos culpables por estar separados y entonces, echamos la culpa a los demás. Los padres, la sociedad, el mundo, etc.
Todo lo cual refuerza la separación.
El trabajo del ego es, precisamente, el de proyectar la culpa. Por eso, el ego inventa al mundo, para inventarse a sí mismo como juez del mundo.



Lo cómico de todo esto es que no existe tal separación. Es nada más que un mundo imaginario. Por más que quieras imaginarte separado de la vida, eres vida y nada puede separarte de ella puesto que todo es vida.
Por lo tanto, no existe tal cosa como “culpa”. ¿Cómo vas a sentirte culpable de una separación que no existe? Además, ¿quién se habría de sentir culpable?




Es inútil hablar de la inocencia
con quien maneja símbolos, a menos
que se pueda inventar alguna ciencia
donde los huecos se sintieran plenos.


Con una ciencia tal, hasta el abismo
puede lucir su nombre pasajero
y el silencio adornar consigo mismo
dotándolo de algún rostro hechicero.


El juego del amor, si así lo llamas,
es pura sencillez reproducida:
quedarte sin la gloria que reclamas


y asumir que la vida es dar la vida.
Lo demás, gozo, fuego y aventura,
deja que llegue por añadidura.


Vita Preziosa



Leyendo este poema de Vita Preziosa me encuentro con preguntas que, al mismo tiempo, son respuestas. ¿No sería mejor dejar que la vida se ocupe de la vida? Después de todo, ¿qué hago yo para que me lata el corazón? Absolutamente nada. Era una niña de casi cuatro kilos apenas cuando nací y luego fui creciendo hasta volverme adulta. ¿Hice algo para ello? Absolutamente nada.



Eso es lo que nos aterra: no somos absolutamente nada. Pero ser absolutamente nada consiste, al mismo tiempo, en ser absolutamente todo.
“Ah, no, pero yo quiero tener mi reducto especial, mi cueva privilegiada, mi mundo separado del mundo”, proclama el ego.
Por eso vive tan mal, el pobre. Está tratando de sostener a toda costa un mundo imaginario, una vida separada, y mientras tanto, mientras se empeña en tales afanes, la vida entera está llevándolo hacia la vida entera, de paseo. En consecuencia, el ego vive sufriendo, porque pretende un mundo separado y no existe manera de que pueda estar separado.




Nos aterra descubrir que inventamos un mundo para beneficio propio (el ego) y que somos sus servidores. Estamos sirviendo a un dios de barro en lugar de servir a la vida, siendo vida.
Pero el ego es tramposo. Para no quedar en descubierto y poner en evidencia que tan sólo es una idea, un ente imaginario, en lugar de aceptar eso, en lugar de admitir que es una fantasía, de inmediato le echa la “culpa” de todo a los demás. Ustedes tienen la culpa de mi sufrimiento, de todo este sentimiento de separación, de toda esta vida.
Es inútil. No existe tal separación. Somos la vida misma. Y si no existe tal separación, tampoco existe el ego. Ni el tuyo ni el de nadie, porque no existe ninguna persona como tal, como ente separado. Simplemente, somos vida. No “esta” vida separada de todas las otras. Queda en claro que no existe más que una sola vida, la totalidad.




Este es el mazazo definitivo para el ego. Quedar al descubierto es como ser una gota de agua que cae en el mar de la inocencia.
El ego es el enemigo declarado de la inocencia. Su existencia imaginaria consiste en culpar a todos y a todo de lo que está pasando en un mundo inventado por el propio ego para sentirse autónomo y separado.



En eso consiste la liberación. En destronar al juez del mundo. Y con eso, desaparecen el juez y el mundo. Sólo queda la vida entregándose a la vida. El amor mismo.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda






domingo, 24 de octubre de 2010

La Libertad



(Cuaderno de apuntes de Juana López)




Si cuidas tu libertad
tal como ella te cuida,
le darás toda la vida
y ella será tu heredad.
Y nunca, lo que te pida,
te ha de quitar lo que tienes:
el don de ser, la conciencia
de estar teniendo conciencia.
Estos son todos tus bienes;
y la libertad, tu ciencia.




Escribí esta décima mientras viajaba en el autobús, yendo al trabajo. Es fluida, pero siento que las palabras son nada más que la puerta. Dar la vida es libertad y es lo que reina más allá del “yo”. Mejor dicho: es lo que es, puesto que el “yo” es nada más que una entidad imaginaria.
En una de ésas, si quiero hablar de la libertad, me gusta más este poema en prosa de Robert Fisher:

Los animales aceptan y los humanos esperan. Nunca oirás a un conejo decir: “Espero que el sol salga esta mañana para ir al lago a jugar”. Si el sol no sale, no estropeará el día al conejo. Es feliz siendo conejo.




Ser libre, no depender de las circunstancias. Esto me recuerda la niñez. Los días tremendamente fríos, con nieve, con viento. Y, sin embargo, no había nada que nos quitara el entusiasmo a mi hermano ni a mí. Siempre hallábamos regocijo en la vida misma, en “ser conejos”, o lo que fuéramos.
¿Quiénes éramos entonces? Si alguien nos hubiera preguntado, seguramente nos habría ganado la perplejidad. ¿De qué me hablan? No me interesa ser alguien en especial, por cierto.
Probablemente, yo hubiera dejado que la pregunta me resbalara por el ánimo y me hubiera ido corriendo, a jugar a otra parte.





Iluminación
es vivir sin un futuro,
liberarse de la pretensión de seguridad.
Sin un futuro, ¿adónde se ha ido el pasado?
Es el final de lo conocido
y la interminable exploración de lo Desconocido.
Es el final de la lucha
por ser alguien o algo.
Es el final del buscar.
Es el final de intentar convertirte en alguien.
Es el final del tratar de agarrarte a algo.
Es el final del intentar que suceda algo.
O que no suceda.
¡Qué alivio!

Scott Morrison




El hombre era joven, pero ya había alcanzado una posición importante en la oficina, la de gerente de compras. Por eso, estaba ansioso de ver su nombre en la puerta de su primera oficina privada. Sin embargo, pasaron varias semanas y el nombre de su antecesor seguía en la placa. Un buen día, quitaron la antigua placa, pero en su lugar no pusieron nada, otra vez por varias semanas.
Al cabo de un tiempo, se presentó un carpintero, Anselmo Cataldo, con una placa que llevaba el nombre del nuevo gerente.
Mientras Cataldo estaba colocando la placa, el joven gerente comentó:
- Es curioso: durante las primeras semanas que estuve aquí, fui otra persona; luego no fui nadie, y ahora por fin voy a ser yo.
Cataldo lo miró por encima de sus antiparras y luego, mientras seguía con su trabajo, le dijo:
- Le están pagando igual, ¿no es cierto?




Al conejo le están pagando lo mismo de siempre y es feliz siendo conejo. No necesita que haya sol. Si el día está nublado, disfruta igual siendo conejo.
Al gerente también le están pagando lo mismo de siempre, pero le preocupa saber si es alguien, si es otro, si es nadie, si es él mismo.
¿A qué tantas preocupaciones?
El conejo es feliz siendo conejo: él conoce el secreto de simplemente ser.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda