
Yo soy Dios, tú eres Dios.
Esa es la clave
de este sabor
exacto a incertidumbre
que al día va
llevando hasta la noche
y hace viajar
la noche hasta la aurora.
Tú eres Dios, yo soy Dios.
Buscas y buscas
y nada encontrarás
sino tu rostro
dibujado en las caras
de los otros.
Una puerta
se abre y más allá
hay otra puerta
que te está esperando;
y ante cada portal,
tu contraseña.
La llave quieres,
y también la clave.
Yo soy Dios, tú eres Dios.
Esa es la clave.
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Extraído de "El Rastro de los Levantinos", de Furia del Lago - Editorial Ananda
Esa es la clave, ver a Dios en los otros. Qué maravilla, es el secreto revelado.
ResponderBorrar"Yo soy Dios, tu eres Dios"
Saludos.