
Simplicidad no significa pobreza, sino abundancia. La simpleza es como el aire puro, que se filtra por todos los resquicios.
Los que rechazan el lujo no tendrían que caer en el rechazo demasiado amplio, porque pueden llegar a rechazar también lo necesario.
La simpleza consiste tan sólo en no mentirse. Una vez que se recuerda esa virtud (destruida con el paso del tiempo y el uso de razón sin mesura), es inevitable despojarse de todo aquello que pueda encender la codicia, porque la codicia es la que nos hace creer que somos algo más de lo que somos.
La simpleza te hace saber plenamente quién eres, aunque seas alguien que no sabe quién es.
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Los que rechazan el lujo no tendrían que caer en el rechazo demasiado amplio, porque pueden llegar a rechazar también lo necesario.
La simpleza consiste tan sólo en no mentirse. Una vez que se recuerda esa virtud (destruida con el paso del tiempo y el uso de razón sin mesura), es inevitable despojarse de todo aquello que pueda encender la codicia, porque la codicia es la que nos hace creer que somos algo más de lo que somos.
La simpleza te hace saber plenamente quién eres, aunque seas alguien que no sabe quién es.
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Extraído del libro "La Armonía del Tao", de Furia del Lago - Editorial Ananda
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Imagen: "Bordando la Luna" - de Pilar Sala (Argentina)
No mentirse, en efecto. Un beso.
ResponderBorrarHola furia:
ResponderBorrar"la simplicidad no significa pobreza sino abundancia".
Yo también lo siento así, porque la acumulación y la codicia que la genera, son cosas de la mente y de sus estrategias, pero la simplicidad nos permite vivir vacios de deseos y por lo tanto abiertos a nuestra esencia del Ser, que es fuente de abundancia y plenitud.
Gracias por esta entrada y un cariñoso abrazo
Bea
Cuando estás en conexión con el Ser, solo necesitas la sencillez, la pureza, el saber vivir desde esa quietud. Todo lo demás sobra.
ResponderBorrarBello escrito.
Un dulce abrazo, querida Furia.
"La simpleza te hace saber plenamente quién eres, aunque seas alguien que no sabe quién es."
ResponderBorrarHas dado sabiamente respuesta a mis preguntas, como tantas veces lo haces en tus escritos
He de comprar algo tuyo, miraré con detenimiento que me va más, te diré si lo consigo
Me das envidia (sana) pero bueno , estamos para compartir, todas las formas son válidas
abrazos y mi agradecimjiento
abrazos
Hermoso texto, muy sabio, goza de simpleza y grandeza a la vez.
ResponderBorrarSi en efecto, lo "simple" siempre tiene que ver con lo perfecto, es primordial, ¿verdad?
ResponderBorrarbella entrada, un cariño
Cuando se entiende que es simplicidad, no hay codicia, ni pobreza simplemente se es feliz.
ResponderBorrarEntonces la vida es una bendición.
Un besote.
Esa paradoja final tiene esa fuerza y, ya que hablamos de ella, simplicidad de los koans.
ResponderBorrarGracias, querida Furia, recibe un gran abrazo.
Sí, Amelia. En cuanto empezamos a mentirnos a nosotros mismos, comienzan los problemas. Un abrazo.
ResponderBorrarHola, Bea. Es verdad lo que dices: la simpleza es fuente de abundancia y plenitud. Y hago mía tu reflexión, porque los contenidos de la mente son los que inventan esas increíbles selvas de problemas y complicaciones en las que nos vemos sumergidos. La simpleza es la espada que corta de un solo tajo con todos esos conflictos.
ResponderBorrarGracias por tu visita. Un abrazo cariñoso para ti.
Sí, querida Sina. Y es lo que siento de ti, esa pureza, ese saber vivir cimentado en la meditación. Por eso tu amistad me honra. Un abrazo grande.
ResponderBorrarHola, Arianna. Escríbeme a furiadellago@hotmail.com que yo te indicaré cómo conseguirlo. Un abrazo.
ResponderBorrarQué bueno, Cecilia, que podamos compartir estos pensamientos. He andado de paseo por tus blogs y me gustan mucho. Un abrazo.
ResponderBorrarHola, Santosham. Me has hecho pensar: lo simple es tan simple, que definirlo sería tremendamente complicado. En fin. Creo que, en el fondo, todos sabemos de qué se trata.
ResponderBorrarRecuerdo en las épocas de la niñez estar sentada a la puerta de casa, sin hacer nada, sintiendo el sol como caricia en la piel y sintiendo el calor crepitante en el aire de la siesta… Sin hacer nada, a lo sumo tirando alguna piedrita hacia cualquier lugar. Y de repente, desde lo más hondo de la nada, una comprensión súbita: todo está vivo.
Claro está, era una sencillez tan tremenda que no cabía en sí misma. Sólo la sencillez que anida dentro de nosotros puede comprenderla.
Ni pobreza ni codicia, Nanako. Somos lo que somos, ese misterio. ¿Qué es, pobreza o riqueza? ¿A quién le importa? Un besoto.
ResponderBorrarSí, José Manuel. Es como decir: Yo sé perfectamente quién soy: soy alguien que no sabe quién es. Ja. Simpleza pura, ¿no? Un abrazo.
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