domingo, 6 de marzo de 2011

La Importancia






Cuando se comprende que la realidad es una interpretación que hacemos, se pierde la importancia personal.


Don Juan Matus





El ego tiene nariz de zorrino.

Furia del Lago






Podemos reconocer cuando dirigimos nuestra atención a defender un punto de vista particular o una definición como si fuera la realidad. Vamos a tener puntos de vista, por supuesto - es una parte del ser humano - pero cuando los abrazamos como si fuera la realidad y decidimos que nuestra realidad entra en conflicto con la realidad de otros, nos olvidamos de reconocer que son simplemente diferentes puntos de vista - múltiples, infinitos puntos de vista - todos derivados de la misma conciencia.


Gangaji







Todo está en la conciencia, la conciencia ordinaria de todos los días, ahora, en este preciso instante, que es la base de todo lo que es, incluida esta experiencia de leer. La simple conciencia es el factor común de toda experiencia. Nota que tú estás simplemente presente. Nada más está pasando. Observa que todo se origina y finaliza en esta conciencia presente ahora mismo. La gente camina, las nubes pasan por el cielo, aparecen pensamientos. Todo se desarrolla en tu conciencia, Ahora, en este preciso momento.


Nathan Gill





Significado e interpretación
deliran por igual y se devoran
el uno al otro, aunque se atesoran
como lo más valioso de la acción.


Todo es un cuento que relata el viento.
Le pones rima, fiebre y aleluya
y ya cuentas la historia como tuya,
sin advertir que tú eres el invento.


Lo que no tiene nombre ni se nombra
palpita más acá de este desvelo
y de la sensación del que se asombra


(sin lujo, sin provecho y sin consuelo)
de simplemente ser, a sol y a sombra.
Ninguna nube tapa tanto cielo.

Vita Preziosa


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Extraído del libro "Costumbre de Perder la Costumbre", de Furia del Lago - Editorial Ananda
Foto: Anne Hathaway y Jake Gyllenhaal

martes, 1 de marzo de 2011

Nada Personal





En una charla con visitantes, Jean Klein dice: “Nada hay de personal en el corazón, el hígado, los riñones, los ojos, los oídos o la piel, ni tampoco en los elementos que configuran los modelos de conducta, pensamiento, reacciones, cólera, celos, competición, comparación y demás. Son todos ellos los mismos estados emocionales. Las funciones corporal/mentales en un sentido universal y el cuidado que ha de llevarse son los mismos en todos nosotros”.
Es la ignorancia del mecanismo lo que crea conflicto, agrega luego. Y señala claramente que “las relaciones son el espejo en el que se refleja tu ser interior”.
Por último dice: “Sé consciente de que tú eres un eslabón en la cadena del ser. Cuando realmente sientes esto, el énfasis ya no está en ser individual y, espontáneamente, sales de tu restricción. Tú no vives en aislamiento, en autonomía. En el estar relacionado está el presentimiento de presencia”.
Jean Klein apunta sutilmente a la importancia personal. Tengamos en cuenta que esa necesidad que tiene el ego de ser distinguido, especial, importante, maneja los hilos de la percepción.
A medida que se profundiza en la observación de sí mismo, se comprueba que el diálogo interno es el permanente machacar de la importancia personal. Sólo puede quedar en silencio una persona que no se toma excesivamente en serio. Y cuando las cuitas personales y los problemas artificiales desaparecen, entonces aparece por sí mismo el ser natural. El silencio.
Klein dice: “Sé consciente de que tú eres un eslabón en la cadena del ser”. Esto es lo que viene diciendo, con rodeos y sutileza, desde el principio.
Es otra manera de decir: “Tú no eres una persona; eres la vida que está dando vida a esa persona”.



Dicho en términos generales, la mayor parte de las personas se convierten en buscadores espirituales y seguidores de un camino religioso porque en ellos prevalece la idea de “salvarse”. Así de simple. La búsqueda espiritual comienza porque la idea de morir les resulta aterradora y entonces quieren saber si hay algo más allá de la muerte.
La idea de salvarse, por cierto, está ligada muy estrechamente al concepto de “iluminación” que prevalece de manera especial en la mentalidad hindú que luego, a caballo del budismo, se trasladó a China y Japón, lo mismo que a Tailandia, Vietnam, Corea y otros países de Oriente. Pero en el último siglo esa idea prendió fósforos y antorchas en muchas regiones de Occidente y ahora se propaga con mucha facilidad por todas partes.
En medio de este panorama, la enseñanza del Advaita se destaca como la más límpida por pregonar la carencia total de ilusiones. A Tony Parsons le pidieron una vez que hablase de la gente a quien le llega “mensajes de ángeles”. Parsons respondió: “Sólo es otra apariencia; sólo es una historia”.
La perplejidad que obtuvo su respuesta pidió aclaraciones. “Es sólo una apariencia –insistió Parsons-. Esta sala es una apariencia. Escuchar las noticias de la noche es lo mismo que hablar con un ángel. No tiene relevancia. De algún modo, la mente cree que el ángel viene de algún lugar especial, celestial, pero no hay lugar especial ni celestial. No hay ningún otro lugar. De modo que el ángel es la Unidad ‘haciendo de ángel (o angelando)’. Pero seamos claros con esto, porque la Unidad es muy astuta a la hora de crear todo tipo de razones para seguir soñando, de modo que puede aparecer en todo tipo de formas, como ángeles y maestros ascendidos”.
Nuevamente se produjo un rumor en la sala y Parsons insistió con su insistencia: “Se han publicado muchos libros sobre maestros ascendidos y simplemente es otra historia que no tiene ninguna relevancia para la liberación. La mente-gurú considera que estas ideas son espiritualmente significativas”.




Los adalides de la enseñanza Advaita no andan con muchas contemplaciones a la hora de arrasar con la ilusión. Cuando Parsons dijo esto, hubo quien se propuso seguir excavando en el mismo sentido y le preguntó: “¿De modo que eso simplemente está ocurriendo en la mente de esas personas?”
Respuesta de Parsons: “Sí, todo forma parte de la historia. Pero después ves que todas las apariencias son, de algún modo, simplemente la Unidad apareciendo como las cosas diferenciadas. No tienen ninguna relevancia para nadie. Es simplemente esto. No es más relevante que esta pared. Esta pared está siendo esto, y lo mismo ocurre con el ángel. Y también hay gente que parece hablar con los muertos. Se trata del mismo tipo de cosas. Todo es obra del teatro del Ser”.



Ramana Maharshi ha dicho que la mente, cuando se enfoca hacia fuera, da como resultado pensamientos y objetos; pero cuando está enfocada hacia adentro, deviene ella misma el propio Ser, el Sí Mismo.
A su vez, David Carse recomienda: “En lugar de mirar afuera, mira adentro. Lo que no está presente en el sueño profundo no existe. Los gurús y las enseñanzas y los comportamientos varios, nada de ello está en el sueño profundo. Tampoco lo están los satsangs, ni los seminarios, ni los libros como éste. ¿Qué estás haciendo? Invita al silencio, a la quietud. No desperdicies tu tiempo haciendo cualquier cosa que no sea estar en silencio, estar en quietud interior. Cualquier cosa que no seas ‘tú mismo’ es ilusión, no es verdad, no importa. Y es eso lo que tú proyectas afuera, sobre la pantalla blanca exterior. Cualquier cosa que esté ‘ahí fuera’ es ilusión, no es verdad, no importa”.
En otras palabras: abandonar las conjeturas. Que el teatro de las apariencias mundanas desaparezca.
“Mirar afuera hace que el sueño prosiga –dice Carse-. Sólo mirando adentro, incansable y profundamente adentro, más allá y más acá de los estratos superfluos –el intelecto y la razón y la emoción y el sentimiento yla psique y el subconsciente-, a Lo Que Tú Eres; sólo esto puede llevar al despertar que, en sí mismo, no tiene que ver ni con afuera ni con adentro”.





Hay una fuerza de vida
dentro de tu alma.
Busca esa vida.
Hay una gema
en la montaña de tu cuerpo.
Busca esa mina.
Oh, viajero,
si acaso estás en busca de “Eso”
no busques por fuera,
mira dentro de ti mismo
y busca “Eso”.

Rumi




Nuestra actitud común es: “yo soy esto”. Separe tenaz y perseverantemente el “yo soy” de “esto” y trate de sentir lo que significa ser, simplemente ser, sin ser “esto” ó “aquello”.

Nisargadatta Maharaj





Por lo tanto, mientras los buscadores espirituales andan buscando ángeles, caminos con metas prefijadas y visibles en el horizonte, disciplinas y escuelas esotéricas, y montones de otros entretenimientos, los intransigentes y encandilantes faros del Advaita siguen diciendo que identificarse con lo personal es el único pecado que existe.
“La disciplina puede imitarse, la libertad no”, asegura Wei Po.




El asunto es que lo personal es la importancia personal. Y cuando la importancia personal se mete a investigar caminos espirituales o disciplinas de conocimiento espiritual, por debajo está en acecho la necesidad de “salvarse”. ¿Qué es lo que quiere salvarse? Esa figura personal que nos representamos cada uno a sí mismo y ante los demás. El ego quiere salvarse.




Dice Nisargadatta Maharaj: “El ser es universal y sus finalidades son universales. No hay nada de personal en el Ser”
Esto se halla muy lejos de la fascinación de un aviso publicitario de la televisión. Es probable que tenga un sabor amargo para más de uno. Pero la vida misma se va encargando de mostrarlo, una y otra vez. Cuando se ven las cosas como son, desaparecen los condicionamientos. Ver es libertad. La sabiduría tiene raíces amargas, pero frutos dulces.
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Extraído del libro "Costumbre de Perder la Costumbre", de Furia del Lago - Editorial Ananda

viernes, 25 de febrero de 2011

Habitar el Silencio





Y llega un buen día en que, sentados, y dejando los pensamientos “en paz”… y con la atención plena puesta en nuestra respiración, nos llega un poco de calma y empezamos a olfatear que la paz es posible… adentro de nosotros, con uno mismo… y dejamos de luchar y pelearnos con el mundo.

Roberto Cossío Graffiña







La creencia de que tenemos el control de todo lo que sucede en nuestra vida es un espejismo. Desde que he cedido ese control al momento presente, al Ahora Intemporal las cosas fluyen de manera más natural y armónica. Desde el momento en que dejas de pedir que todo suceda como tú quieres y dejas todo en manos de Dios, de la Conciencia, del Ser Superior o como quieras llamarlo, desde ese momento, te quitas un gran peso de encima y fluyes con todo, tal como se presenta, tal como es. Eso es instalar e instalarse en una gran y verdadera Paz.


Luis Granados





Yo soy tú. Tú eres yo. Pero este instrumento tendrá que tocar su melodía para afinar con la Gran Orquesta. Un violín no puede sonar como un clarinete. Aunque en esencia sean lo mismo.

Gorka




La orquesta no puede tocar en armonía sin el director. Y el director no puede hacer nada sin la orquesta.
Tú eres un instrumento, nuestro vecino es otro, yo soy otro instrumento. Y lo mismo podemos decir de todos los compañeros que quieran hacer música. Si queremos armonía, bueno, miremos a la batuta. El director nos está dando indicaciones.

Furia del Lago





La Poesía es un medio para estar en el mundo y habitar el silencio.

Philippe Jacottet






Observa cómo el cielo
está observando todo:
esto es un juego de espejos
donde la imagen vuelve
a la transparencia primordial
antes de haber nacido.
La revelación no es un poema
que lees con la mente,
sino un poema
que escribes con el cuerpo.

Vita Preziosa




La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón.

George Sand





Si su mente es feliz, entonces usted será feliz a cualquier lugar al que vaya. Cuando la sabiduría despierte dentro de sí, verá la verdad dondequiera que mire, en todo lo que hay. Es como cuando usted aprendió a leer: ahora usted puede leer dondequiera que va.

Ajhan Chah


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Extraído del libro "Costumbre de Perder la Costumbre", de Furia del Lago - Editorial Ananda

miércoles, 23 de febrero de 2011

Sin Palabras


Algo en ti lo sabe:
tu corazón es obra del latido.
Cuando meditas, es decir,
cuando el pensamiento se apaga,
descubres algo asombroso:
tú eres ese latido.
Por eso, si alguien pregunta
quién quiere dar las gracias
y tú has hecho voto de silencio,
simplemente colocas tu mano
sobre el pecho
para decir sin palabras: “yo”.


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Extraído del libro "Costumbre de Perder la Costumbre", de Furia del Lago - Editorial Ananda

domingo, 20 de febrero de 2011

En Libertad





El folleto dice, literalmente: “Un corazón inmune a placeres y dolores. Eso es lo que se requiere para cursar sin bamboleos circunstanciales ni azarosas geografías nuestro Seminario del Éxtasis”.
Estoy en una cola kilométrica, esperando para ser admitida como participante del Seminario.
- ¿Puede alguien decirme qué estoy haciendo aquí? (Me gusta hacerle preguntas incómodas al espejo).
Nadie responde. Yo misma he olvidado cómo terminé haciendo la cola. Quiero volver a casa.
- Por favor, cuídame el sitio en la fila que voy a ver algo – le digo a un petiso que está detrás de mi puesto.
- Está bien – dice el otro, sin mirarme.
Recorro el camino hacia delante, junto a la fila, hasta que me topo con un paredón altísimo y ancho hasta el horizonte. No entiendo nada. Le pregunto al primero de la fila:
- Pero, ¿cómo? ¿No hay una puerta?
- No, pero seguramente aparecerá alguna en algún momento.
De pronto, se me hace una luz por dentro y lo comprendo todo.
- Qué idiotas, esto es una estafa.
- ¿Acaso no deseas el éxtasis? – pregunta el primero de la cola.
- Ilusos, el éxtasis es dejar de hacer esta fila interminable – declaro rotundamente.
Me voy de allí con paso rápido a través de un parque donde se ve pasear a muy poca gente. Escapo de un sueño, pero entro en otro. Lo sé perfectamente. Con sólo verlo en silencio, el sueño se va disipando delante de mis ojos. Pero sigue ahí, no se disuelve.
Tomo asiento en una banca cualquiera. No tarda en aparecer Lucho, mi amigo de la infancia, que se sienta junto a mí.
- Este asunto de vivir se ha tornado muy raro, ¿no te parece, Vita?
Antes de cualquier respuesta mía, ya se está riendo con esa risita suya tan particular, que siempre me contagia. “¿De qué nos estamos riendo?”, pienso. Lucho me adivina el pensamiento y proclama en voz alta:
- Nos reímos porque de pronto estamos en libertad.
- ¿De veras? Yo siempre quise saber qué es la libertad.
- Ah, no, no. La libertad ignora por completo qué quiere decir la palabra “yo”.
Esto nos produce un ataque de risa mucho más terremótico. Siento que me desintegro en millones de pedazos. Estoy convertida en sólo una mirada, flotando como una nube en un cielo vasto.
- No importa que sueñes con los ojos abiertos o con los ojos cerrados – me dice Lucho -. Mira desde el silencio y el sueño desaparecerá.
Quiero hacerlo y todo se torna borroso.
- No hagas nada, no hagas nada – dice Lucho en mi oído -. Deja que el silencio lo haga por ti. No puedes manipular a la libertad, no puedes hacer nada con ella. Recuerda que la libertad no tiene dueño ni se adueña de nada.
Ahora sí que lo comprendo todo. Las nubes desaparecen repentinamente y el cielo luce límpido, fresco, sin límites.

VITA PREZIOSA
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Extraído del libro "Calle Libertad", de Vita Preziosa - Editorial Ananda

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Foto: Plaza Lavalle vista desde Calle Libertad - Buenos Aires

jueves, 17 de febrero de 2011

Surf



La vida
cotidiana:
el rumor
de las olas
por donde
viaja
la libertad
en su tabla
de surf.


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Extraído del libro "Costumbre de Perder la Costumbre", de Furia del Lago - Editorial Ananda

martes, 15 de febrero de 2011

La Totalidad Misma



Estar en paz significa no pedir nada.
En cuanto pides, hay un ego que pide.
En cuanto pides, ya estás imaginándote que hay alguien separado de todo lo demás que está pidiéndole (a todo lo demás) beneficios propios. Ahí está la raíz del conflicto.
¿Por qué la gente no quiere estar en paz? Sencillamente porque cada uno quiere ser alguien separado, alguien tratando de obtener algún beneficio.



Esta necesidad (ficticia) de conseguir alguna ventaja es un disco rígido inoculado en nuestro comportamiento por parte de nuestros padres.
Cuando comprendes que jamás vas a conseguir ninguna ventaja, entonces ya estás en estado de maduración. Desconectas el disco rígido y lo tiras a la basura.




Un discípulo de Wei Po fue a ver al maestro para decirle que él estaba meditando por años y años, sin obtener la iluminación.
- ¿Qué debo hacer? – le preguntó.
- Es muy simple – le dijo Wei Po -. Prueba con esto; hagas lo hagas, tienes que decir para ti mismo: “Gracias por todo, no tengo de qué quejarme”.
El discípulo se fue de allí y cumplió a conciencia con el mandato. Tropezaba en la calle y decía: “Gracias por todo, no tengo de qué quejarme”. Las cosas iban bien, las cosas iban mal, pero lloviese o hiciera sol, pasara lo que pasara, el hombre decía para sí mismo: “Gracias por todo, no tengo de qué quejarme”. Aquello se había convertido en una plegaria consciente y permanente. Suspiraba por esto o aquello, tenía contratiempos, tenía momentos de regocijo, pero a todo siempre le decía la letanía consabida. Así pasó un año, un año y medio, dos años… Después de todo aquello, el discípulo fue a ver a Wei Po y le dijo:
- Maestro, haga lo que haga y pase lo que pase, a todo le digo: “Gracias por todo, no tengo de qué quejarme”. Pero todavía sigo sin conseguir la iluminación. ¿Cómo puede ser?
Wei Po lo miró con ojos brillosos y le dijo simplemente:
- Gracias por todo, no tengo de qué quejarme.
En ese momento, el discípulo comprendió que todavía estaba pidiéndole algo a la vida y un gran tsunami de luz lo invadió por dentro.




No pedir nada es pura luz.
Si te pones en posición de no pedirle nada, absolutamente nada, a la vida, descubres que de pronto estás sumergido en medio de la vida y que tú te has convertido en nada.
No pedir significa silencio.



No pido nada, por lo tanto, yo no soy yo.




Si no pides nada, ya no estás separado de la vida, eres la vida misma. ¿Qué puedes pedirle a la vida cuando tú eres la vida misma?




Es muy sencillo. Yo no quiero nada y todo lo que sucede me parece bien.

Jeff Foster





Cuando pido, soy una hormiga que le pide al mundo entero satisfacción, como si la vida estuviera diseñada para darme satisfacción.
Cuando dejo de pedir, no existe tal cosa como “el mundo y yo”, una separación ficticia.
Sólo es cuestión de verlo por uno mismo y ahora mismo: si no pides, todo es todo. Y tú dejas de imaginarte que eres alguien que está pidiendo y esperando ventajas absurdas, para ser lo que realmente eres: la totalidad misma navegando por el regocijo de estar mirando a la totalidad.


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Extraído del libro "Costumbre de Perder la Costumbre", de Furia del Lago - Editorial Ananda

viernes, 11 de febrero de 2011

Descubrir


Hay alguien aquí
que te está
latiendo el
corazón.



La meditación
es esto:
descubrir
al que te late
el corazón.
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Extraído del libro "El Arte de Ser Natural", de Furia del Lago - Editorial Ananda

lunes, 7 de febrero de 2011

El País de la Presencia Pura




Para vivir en el país de Simplemente Ser no hace falta hacer ningún viaje. Ya estás en este país, pero si andas por su territorio con los ojos cerrados, no te darás cuenta.



Simplemente Ser no es otra cosa que presencia pura. Cuando puedes darte cuenta de que vives aquí, no eres distinto de la presencia, lo mismo que una gota de agua en el mar es el mismo mar.



Turiya - No puedes ser “Alguien” y respirar en el país de Simplemente Ser.
Angelo Nero - Creo que lo comprendo. Entonces, sólo me queda abandonar esa imagen, esa pretensión de ser alguien.
T - Ni siquiera puedes abandonar ese cúmulo de expectativas que llamas “yo”, porque no sería más que otro artilugio de ese “Alguien” que imaginas ser para continuar su ruta por los caminos imaginarios que conducen al horizonte.
AN - Si yo no puedo abandonar el ego, ¿entonces qué puedo hacer?
T - Por empezar, el ego es imaginario y cuando dices “yo” estás hablando de alguien imaginario. ¿Te parece que ese alguien que no existe puede hacer algo?
AN - No, evidentemente no. Todo lo que haga seguirá siendo mera imaginación. Por lo tanto, no puedo hacer nada para simplemente ser.
T - No tienes que hacer nada. Ya eres simplemente lo que eres. Todo lo otro, ser esto o aquello, ser mejor o peor, ser bueno o ser malo, ser grande o ser pequeño, ser alguien, no es más que una ilusión.



Existe un claro problema de índole idiomática cuando hablamos de alguien. En seguida, la persona que escucha está condicionada a pensar que si no soy “alguien” entonces soy “nadie”. Pero es obvio que no se trata ni de una cosa ni de la otra. Puesto que “alguien” jamás existió, tampoco es posible decir que existe “nadie”.
Al zafar del engañoso juego de los opuestos, solamente queda simplemente ser.
¿Por qué ser? ¿Para qué? Son todas preguntas hechas por alguien. Aquí ha regresado el personaje que pretende controlar la vida y guardar el océano de la inteligencia en el bolsillo de su razonamiento.




Turiya - “Alguien” es un personaje que ha sido inventado para no tropezar dos veces con la misma piedra. El problema es que el propio “Alguien” se ha convertido en la piedra con la cual tropiezas no dos veces, sino a cada rato.
Angelo Nero - Pero si no soy ese personaje, entonces, ¿quién soy yo?
T - Estás dando muchas cosas por sentadas. Dices “yo” sin saber de qué estás hablando. Y luego te preguntas quién es ese yo, sin saber si no se trata más que de una fantasía.
AN - Un personaje soñado le dice a otro personaje soñado: “Despierta, estúpido”.
T - Tal cual.




Se tropieza dos veces con la misma piedra cuando estás yendo hacia cualquier parte.
Simplemente Ser: un país donde no necesitas viajar, porque ya estás aquí, en la Presencia Pura.





Angelo Nero - Pero es evidente que estoy en este cuerpo y eso me hace creer que soy alguien separado.
Turiya - Bah, ésas tan sólo son bobadas. Dentro de unos días ya no estarás más en este cuerpo. ¿Quién eres tú, entonces?
AN - Un fantasma.
T - Eso has creído. Y cuando te vayas de este cuerpo descubrirás que ese fantasma no existía. Pero eso es algo que puedes ahora mismo descubrir.
AN - Supongamos que ese alguien que yo creo ser admite la Presencia Pura. ¿Qué pasaría entonces?
T - Alguien descubriría que sólo era una fantasía. En este caso, aunque rancia, aprecio la analogía de la gota de agua. La gota admite que es el mar. ¿Qué ocurre entonces? Que simplemente seguiría siendo el mar que siempre ha sido.
AN - Pero no una gota separada y distinta.
T - No, ésas tan sólo son tonterías.



Tú no puedes concebir a la Presencia Pura. Es ella, la presencia, la que te concibe a ti.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

viernes, 4 de febrero de 2011

Sin Conceptos



El de “Simplemente Ser” es el mundo no conceptual. La vida sin atributos, no necesitada de símbolos.


No se puede “estudiar” cómo se “hace” para simplemente ser. Ningún curso, seminario ni estudio intensivo te permitirá simplemente ser, porque el Ser no es algo para obtener. Ya eres lo que eres.
Tampoco es necesario despojarse de conceptos. Los conceptos son elementos imaginarios y por lo tanto no existen. ¿Quién necesita despojarse de lo que no existe?



No buscar es reposar en la tranquilidad.¿Quién os ha dicho que eliminarais cosa alguna? Mirad el vacío que hay ante vuestros ojos. ¿Cómo podéis producirlo o eliminarlo?


Huang Po




Claro que no puedes producir el Ser. Tampoco eliminarlo. ¿Qué es lo que nos queda entonces? Simplemente Ser.




El esfuerzo por ser alguien te impide reconocer quien eres.



Producir conceptos es el modo imaginario que tienes para evadirte de Simplemente Ser. Cuando eres, simplemente, sin buscar refugio en símbolos, la vida entera se muestra sin parcelas ni formas, como el impulso infinito que produce todos los fenómenos. En esa vastedad, tú desapareces, lo mismo que un pedazo de hielo se funde mientras está navegando por el gran océano.



Esa sensación, la de ser un minúsculo trozo de hielo que se está derritiendo en el mar, te parece abominable, tan sólo porque te han adiestrado para que tengas el control de “tu” vida.
Si no produces ningún concepto, entonces eres un poco de agua mezclada con la totalidad de los océanos. Eso te parece aterrador: “Entonces dejo de ser yo”, piensas.



Eso que has llamado “yo” no es más que una idea. Y el “mundo”, lo que supuestamente está fuera de alguien imaginario como tú, pues tampoco existe. Ya ves: produces conceptos. Inventas una supuesta división entre “el mundo y yo”.



Si te quedas sin conceptos, ¿quién se queda sin conceptos?



Huang Po dice: “Mira el vacío que está delante de tus ojos”. Pero tú miras y ves todo lleno de formas.
Un niño recién nacido no ve formas y tampoco está viendo el vacío. Sin embargo, a medida que vaya creciendo, producirá un concepto básico: su “propia” forma, la de “su” cuerpo.




Por ejemplo: su madre a veces está con el niño, a veces no. Entonces, el niño va distinguiendo una cosa de la otra. Porque, para el niño, inicialmente, no hay separación entre la madre y él. Pero le enseñan, lo obligan a producir un concepto básico: tú eres tú y yo soy yo. Somos dos personas separadas.
Entonces, el niño, de noche, tiene miedo de dormir solo. No quiere que apaguen la luz. Se resiste a la separación. Ha nacido el miedo. Ahí está el miedo primordial.
De hecho, el niño inocente no se siente separado de sus padres. ¿Por qué? Porque no forma conceptos acerca de madre y niño, mundo y yo, todo y nada, o lo que sea.



Separación y apego se engendran entre sí.
Todo esto nace de la dualidad primordial: al inventar el yo, automáticamente se inventa el mundo. ¿Quién los inventa?
La Conciencia Absoluta.



La llamamos Conciencia Absoluta y también No-Dualidad. Lo absoluto no tiene opuesto. Dentro de sí puede contener todo y nada (opuestos entre sí), pero lo absoluto está más allá de ellos. O más acá.
La Conciencia Absoluta inventa una conciencia personal (yo) y una conciencia impersonal (mundo). Pero ambos son dos inventos. No existe separación entre yo y el mundo. Son nada más que ideas, conceptos, imaginarias construcciones mentales.





Ella ha existido desde el pasado sin principio; ella no conoce nacimiento ni muerte; ni es azul ni amarilla; ni tiene figura ni forma; está más allá de la categoría de ser y no ser; no se puede medir por edad, vieja o nueva; ni es larga ni corta; ni grande ni pequeña; porque trasciende todos los límites, palabras, indicaciones y opuestos. Debe tomarse justamente como es en ella misma; cuando tratamos de agarrarla en nuestros pensamientos, se elude. Es como el espacio donde todos sus límites están más allá de la medida; ningún concepto se puede aplicar aquí.

Huang Po





La vida no conceptual: un reposo en la tranquilidad de ser que no se parece a nada. Es lo que ahora es. Esto que está siendo aquí.
No se puede pensar en ella. Precisamente, al dejar de pensar, ella se nos revela tal como es y nos permite descubrir que siempre ha estado aquí, que todos los conceptos acerca de la vida no son más que maneras de evadir imaginariamente la vida misma.





Conciencia absoluta. Si la llamas todo, no das en el blanco. Si la llamas nada, tampoco das en el blanco.
Cuando dejas de crear expectativas y exigencias, te quedas siendo simplemente lo que es. Ya no eres alguien imaginario separado de un mundo imaginario. Eres simplemente ser.¿Y qué gano yo con eso?, puede que preguntes. No ganas nada, no pierdes nada. Descubres lo que eres verdaderamente. Y eso que eres, lo eres a pleno. Simplemente ser


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

jueves, 27 de enero de 2011

El Ganso y la Botella





Supongamos que eres un ganso encerrado en una botella. La situación es desesperante. El cuello de la botella es demasiado angosto para salir a través de ese conducto. El vidrio es muy grueso para romperlo a picotazos. Tienes comida para estar ahí, porque la misma botella produce unos granos muy ricos. Pero es agobiante vivir en una botella. A través de tu computadora buscas una solución. Sí, no me preguntes que hace un ganso dentro de una botella con una computadora, pero tú sabes que en los sueños pasa cualquier cosa.
En cuanto al asunto que nos ocupa, en tu computadora aparecen numerosos cursos, seminarios y toda clase de métodos para escapar de la botella. Algunos son anti-métodos. Por ejemplo, el de la reencarnación. Según esta doctrina, no deberías preocuparte más: este asunto de la botella es una fase transitoria, una densa nube de karma que te ha tocado atravesar. Cuando mueras, encarnarás en otro ganso, o tal vez en un águila, o un ángel, todo puede ser.
Hay otros sistemas, también populares, como el de la dieta. Si dejas de comer, o si comes la mitad de lo habitual, este sistema promete que adelgazarás lo suficiente como para caber en el cuello de la botella y deslizarte por él hacia fuera. El de las artes marciales te asegura que algún día podrás romper el vidrio de un solo aletazo. El método de las etapas tiene lo suyo: a medida que vas pasando por los distintos grados de aprendizaje, te vuelves un ganso hábil para hacer rodar la botella. De ese modo, tratas de dirigir la botella hasta el borde de algún precipicio y una vez allí das el empujón final para caer por el despeñadero. Claro está, corres el riesgo de romperte la crisma, pero este asunto no es para gansos debiluchos, ya deberías saberlo.
En suma, según todas las apariencias, tienes para elegir. Por último, puedo contarte una historia cómica, en lugar de tanto drama. Escúchame bien: ni eres un ganso ni estás dentro de una botella. Ni el ganso ni la botella existen. Te preguntarás entonces por qué te sientes en una prisión y por qué tienes tantas ansias de libertad. Te lo diré: porque vives confundido por tu imaginación. Es decir, te estoy confundiendo. ¿Y quién soy yo? (me preguntas ahora). Yo soy ese personaje que vive zumbando dentro de tu cabeza. Por mi culpa, tú le dices “yo-yo-yo” a todo cuanto crees que estás haciendo. Pero ya te digo: ahora puedes comprender que no existe nadie aprisionado y, por lo tanto, tampoco existe nadie que necesite ser liberado. Ahora puedes descubrir qué eres.








Un eminente filósofo del gobierno, Li Ku, se entrevistó una vez con Nan Chuan, el más famoso maestro Zen de la época, para pedirle que le explicara el antiguo enigma del ganso en la botella.
- Si un hombre pone un polluelo de ganso en una botella – le recordó Li Ku- y lo alimenta hasta que se hace adulto, ¿cómo podrá luego sacar el ganso sin matarlo o sin romper la botella?
Nan Chuan entonces le dio una palmada y le gritó:
- ¡Li Ku!
- ¿Sí, maestro? – dijo de inmediato el filósofo.
- ¡Mira! – respondió Nan Chuan – El ganso está afuera.



Juana López - Claro está, cuando el Ganso Li Ku descubre que está fuera, también descubre que no era un ganso, que el ganso tan sólo existía en relación con la botella. Esto me parece lo más importante para destacar.
Gurú Sánchez - En efecto, el ganso y la botella se inventan el uno al otro. El ganso es “yo” y la botella “el mundo”. Cuando desaparece el yo, también desaparece el mundo.
JL - La idea del yo es la idea de ser alguien separado, distinto de todo lo demás, una entidad autónoma. Pero es nada más que una idea, no es algo real, tan sólo una fantasía. Y para reforzar la fantasía, se considera separado de otra fantasía, a la que denomina el mundo, el mundo exterior.
GS - Esto es difícil de comprender para la mayoría. No olvide que todos están entrenados para considerar que el mundo y yo son entidades reales. No piensan que ambos son nada más que conceptos. Quizá sería mejor darse cuenta de esto. Usted está entrenada para suponer que tiene una vida propia y que está separada de la vida en general. Ahí se puede ver con mayor precisión.
JL - Pero no existe tal división entre mi vida y la vida.
GS - Exacto. Es pura imaginación. Lo mismo pasa con el ganso y la botella. No existe alguien que está encerrado dentro de un mundo opresivo y agobiante.
JL - Nan Chuan lo saca a Li Ku de la botella y le dice: oh, mira, te has comportado como un ganso; no estás encerrado en ninguna parte.
GS - Pero al darse cuenta de que ya es libre, Li Ku también se da cuenta de que él no es “un ganso”.
JL - No es alguien separado, no es una persona con autonomía. No es una vida propia.
GS - Exacto, usted es vida, pero no tiene una vida. Por el contrario, la vida la tiene a usted.










Juana López – Repasando lo que veíamos, el cuento es un recurso muy eficaz para comprender que soy una gansa imaginaria encerrada dentro de una botella imaginaria.
Gurú Sánchez – La pone a usted dentro de la prisión y la obliga a pensar en la salida.
JL – Pensar, pensar, pensar. Eso es precisamente lo que me coloca dentro de la botella.
GS – La gansa y la botella son la suma de lo conceptual. Mientras piensa, usted cree que está en la botella.
JL - Creo que estoy a salvo en la botella.
GS – Tal cual. Usted se mete en la botella del pensamiento continuo y eso le da la sensación de estar a salvo. ¿A salvo de qué? Supuestamente de ser nadie.
JL – Claro. Si no pienso, yo no puedo decir que soy yo.
GS – No. Cuando no piensa, usted es libertad andando en libertad.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

domingo, 16 de enero de 2011

La Vida es un Koan




Los que usan a la mente como si fuera ropa, pueden atestiguarlo con el cuerpo y reconocerlo con el entendimiento, pero desaparecen en el intento y lo saben perfectamente, aunque de una manera sustancial.
Es un morir consciente, a la manera exacta del devoto, que entrega la vida porque sabe que tal es el mandato de la vida.




“¿Acaso no es posible mencionar la verdad?”, preguntó un monje.
“Todo esto no es más que un corazón hablando del latido”, respondió Wei Po.




El niño camina cuatro cuadras para ir hasta la panadería, tal como su madre le ha encomendado.
Vaya misión.
Hay algo que queda en claro: el niño en ningún momento ha pensado que su aventura es algo agradable o desagradable.
Simplemente se ha lanzado por ese camino donde lo conocido y lo desconocido se confunden el uno con el otro.





Lo conocido y lo desconocido
se confunden el uno con el otro
muy fácilmente. Dime tú quién eres
y lo podrás sentir sin saber cómo.


Lo que puede ponerse del revés
vacila entre las sombras y los gozos.
Pero no es fácil discernir si el viento
viene o se va. Y así pasa con todo.


Mira al silencio. Míralo de frente
y encontrarás, mirándote, su ojo.
Puedes decir que sí, que lo conoces;


o que no, poco importa de qué modo
lo quieras mencionar: nunca se sabe
si está dentro o está fuera de todo.

Vita Preziosa





El niño vuelve de comprar el pan y detiene su paso en la esquina soleada. De repente se topa con una sensación que lo incendia por dentro, pero que al mismo tiempo parece ser este sol que está iluminando todo por fuera.
“Sigo estando aquí”, piensa el niño (sin palabras).
Esto sí que es un koan -diría Wei Po-. Vas a todas partes y siempre estás aquí.



GURÚ SÁNCHEZ - No puedes verlo mientras tengas a la codicia como consejera.
LITO PICAPIEDRA - Es así de simple, ¿no?
GS -Así de simple. El ego es el cúmulo de codicia.
LP - Y la codicia siempre me está llevando al galope hacia lugares imaginarios.
GS - Tú lo has dicho.
LP – Y si me voy, aunque sea con la imaginación, entonces me pierdo la revelación del momento.
GS - Esta revelación es lo que está aquí, esto que llamas ahora.



Esto que llamas ahora, el momento, no tiene sin embargo estructura, ni rostro, ni siquiera nombre verdadero. El tao que puede ser nombrado no es el Tao verdadero, advierte Lao Tzu.



La vida entera es un koan. El único atributo que tiene consiste en dar la vida.


Si todo lo que existe es impermanente, no existe impermanencia ni permanencia.

Nagarjuna





Lo que llamamos transitorio, lo que llamamos permanente, son ideas y nada más.
¿Qué pasa si te quedas sin idea?
¿Quién se queda sin idea?




La lógica de los humanos es un instrumento de codicia.
Quedarse sin idea significa que creíste que podías poseer ideas.
Todo eso es una idea y nada más.
Son cosas imaginarias.
Te imaginas que eres dueño de esto y aquello cuando es evidente que ni siquiera el momento presente es dueño del presente.
El niño que va a la panadería, para cumplir con el pedido de su madre, no piensa que esto es bueno ni malo.
Ir hasta la panadería es otra parte más de la gran aventura de la vida.
Pero aclaremos esto… El niño no piensa: “Vaya, aquí estoy, viviendo la gran aventura de la vida”.
Ja. El niño vive la gran aventura porque no piensa en ella.




MONJE - ¿Cuál es la idea de la iluminación?
WEI PO - No existe tal idea. La iluminación consiste en quedarse sin idea.
MONJE - ¿Y cómo hago para quedarme sin idea?
WEI PO - ¿Quién se queda sin idea?




El niño está viviendo la gran aventura de la vida porque no tiene una lógica propia. Si tuviera una lógica propia pensaría que tiene una vida propia, que es el dueño de su vida, que está ejerciendo el control y todas esas tonterías de los adultos.
No. El niño está libre de toda contaminación porque la codicia no ha ensuciado su corazón.
Esto no quiere decir que el niño carezca de lógica.
No, simplemente carece de una lógica propia.
El niño vive la lógica de la vida.
¿Y cuál es la lógica de la vida? Es un koan que dice así: La vida consiste en dar la vida.
Arréglate con ello como puedas.


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Extraído del libro "El Arte de Ser Natural", de Furia del Lago - Editorial Ananda

martes, 11 de enero de 2011

Viendo esta película



El ego y su obsesión por lo conocido.
Cada cual inventa su propia película. Pero es eso y nada más: una película.




“Simplemente ser” significa ausencia de conflicto, presencia de armonía total.




Cuando estás en el país de “Simplemente Ser”, descubres que aquí no está faltando nada ni sobrando nada.
Aquí no hay nada que te haga daño ni te beneficie, sencillamente porque no eres “alguien” separado del Ser. Eres el mismo ser. Simplemente ser.




Pero cuando te consideras “alguien” separado del Ser, entonces ya estás en conflicto, porque ese alguien es imaginario y el Ser es lo único que es.
Por supuesto, el conflicto también es imaginario.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

jueves, 6 de enero de 2011

Ningún Pensamiento



¿Qué pasa cuando la certeza de Ser no es tocada por ningún pensamiento, ni siquiera por el pensamiento “Yo Soy”?
¿Dónde queda entonces ese “yo”?



Simplemente ser. No ser “alguien” ni ser “nadie”.
Ser lo que es.



Aparece alguien y te saluda. “Nos conocemos”, parece decirte con su saludo. Pero no es cierto. No nos conocemos.



Lo que es: ¿necesitamos conocerlo?
Con sólo formular esa pregunta, comprendemos que no es posible conocer nada.



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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda


jueves, 30 de diciembre de 2010

Libertad sin Atenuantes





En origen y en síntesis, eres un simple ser. Las añadiduras y los ornamentos corren por cuenta de la trama conceptual que maneja la sociedad.
Los otros pueden verte (con variedades intermedias) como simpático o antipático, mala persona o santo, creativo o rutinario, sagaz o estúpido, o de muchas maneras más. Todo ello configura un comportamiento social en el que cada uno es introducido desde pequeño para funcionar como “máquina de conseguir”.
Así que, basta que te topes con un prójimo para que este espécimen de la raza humana te considere como una máquina de conseguir. Y aquí lo tienes, tratando de calar a fondo tus intenciones, a ver lo que quieres “conseguir”, mientras al mismo compás él trata de conseguir lo suyo. Si quisieras poner en duda este comportamiento general de la humanidad, te dirá que estás chalado, que mientes, que has perdido el rumbo de la sensatez o simplemente que eres un imbécil.
En suma de cuentas, allí, en sociedad, tienes un precio. Y habrás de comportarte de acuerdo con esas reglas de mercado, porque tu cotización puede subir o bajar
“Pero a mí todo eso no me interesa”, señala el inocente. Ay, ay, ay, pobre muchacho. La vida se encargará de azotarlo convenientemente, para que aprenda.
Está planteada la disyuntiva: ¿quieres estar solo o quieres vivir en sociedad? Tal es el dilema que te refriega por las narices el mecanismo social ya establecido. Si el “candidato” muestra el más mínimo miedo por estar solo, ha caído de inmediato en el pozo de los deseos. Pero si, a pesar del miedo, se niega a comportarse como una máquina de conseguir, habrá que ver lo que descubre.
Hasta que no se confronta con este dilema, cualquier ser humano entra directamente en la trama social y cumple con obediencia su papel como máquina de conseguir.
El que no se deja llevar por las alucinaciones, en cambio, va cayendo sin vueltas en la simpleza de ser.
“La ansiedad y la esperanza nacen de la imaginación; yo estoy liberado de ambas. Sólo soy simple ser y no necesito nada en qué apoyarme”, dice Nisargadatta Maharaj.
La persona contaminada por los vaivenes sociales, ante tal declaración, sencillamente se ríe. El que procura no tragar tanta comida social tóxica, quizá imbuido de cierta búsqueda espiritual, posiblemente diga: “Ah, pero éstas son palabras mayores. Se trata nada menos que de Nisargadatta Maharaj, alguien que está en la cúspide de la perfección espiritual”.
Tonterías. Precisamente, Maharaj está dándote a entender que él es tan simple ser como tú. En cuanto lo pones por las nubes, ya estás tratando de conseguir algo. Por obra de tales manejos, como puedes comprobar, estás metido en el pantano en donde chapotean las máquinas de conseguir.
¿Quién aparece primero, el huevo de la ansiedad o la gallina de la esperanza? Basta de imaginación venenosa. Elucubrar o especular con esto no es más que pérdida de tiempo. “Pero sin esa dualidad, yo no tengo nada”, contesta el iluso. Precisamente, lo has visto con toda claridad, querido iluso. Y te diré más: “Sin esa dualidad, tú eres nada”. De eso habla precisamente Maharaj cuando dice: “No necesito nada en qué apoyarme”. Claro que sí, el vacío no necesita ningún apoyo. Jesús de Nazareth decía algo semejante cuando afirmó: “El Hijo del Hombre no tiene almohada donde apoyar la cabeza”.
A todo esto, con ojos abiertos hasta la exageración, el iluso pregunta: “Pero, ¿es cierto que te quedas vacío?” Respuesta: no te quedas vacío, ya eres vacío desde siempre. Ja. Si entramos en terreno analógico, habría que decir que para el carnívoro la comida vegetariana es insuficiente, sosa y débil, mientras para el vegetariano la ambrosía es un montón de nada.
¿Y qué gano yo con esto de simplemente ser? (insiste el iluso). Ahí tienes a la máquina de conseguir en faena directa. Salvo dejar de vivir enloquecido por esa ficticia necesidad de conseguir, pues no consigues nada.
Al margen de la ironía con que parece presentarse toda la situación, pongamos bajo foco que cualquier hijo de vecino está viendo, con mayor o menor cantidad de neblina en sus gafas, que sus deseos no conducen jamás a ninguna parte, excepto a conseguir otro cúmulo mayor de más deseos. Y eso es poco decir: agreguemos sin dudas que el resultado siempre es, precisamente, nada.
Alguno, con un poco de sensibilidad (o con menos inocencia depredada), se pregunta en las malas: ¿Para qué sirve todo esto, si la muerte se lleva todo? Pero, puesto que ha sido entrenado como máquina de conseguir, cuando avizora la posibilidad de perder las ilusiones se ve atrapado por su propio mecanismo forzado y dice: ¿qué gano con perder las ilusiones? Ya lo ve, señor procurador, seguimos en el pantano de los deseos, siempre tratando de lograr algún provecho.
La libertad elude cualquier concepto de libertad, puesto que un concepto cualquiera lo atraparía en la jaula de lo imposible. Por lo tanto, la libertad está liberada hasta de sí misma.
¿Cómo se concibe entonces la libertad? No se concibe. La libertad es única y sin dualidad posible. Eso es lo que claramente está diciendo Maharaj cuando asegura que está liberado de ansiedad y esperanza. Lo que está diciendo es que él no vive en el mundo de la dualidad, sino que está definitivamente en la No-Dualidad. Y ahí, en la No-Dualidad, no hay ninguna cosa. Porque si hubiera alguna cosa, ya dejaría de ser No-Dual y entraría en el juego de los opuestos.
En la No-Dualidad no hay nada. Esa misma condición no dual es nada de nada. ¿Y entonces, no hay nada que hacer?, pregunta el iluso. Claro que no. De eso se trata, de simplemente ser.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

sábado, 25 de diciembre de 2010

Muchas Joyas







(Cuaderno de apuntes de Juana López)



Nisargadatta Maharaj la llama creatividad y dice que de un trozo de oro se pueden hacer muchas joyas distintas pero todas seguirán siendo oro.
Poesía pura.
Ese tacto inefable del latido que hace danzar al corazón con esta figura de la vida que aparentamos ser.



Este lugar, donde no queda ningún “otro” para dudar o preguntar. Simplemente ser. Y utilizar como leña de este fuego todo lo que “no-es”




Bebiendo a sorbos de esta fuente que es la vida misma y que no tiene tu nombre ni el mío, sino que fluye serenamente por el anonimato del ser, simplemente ser.




Evocar el silencio, desplegarlo en esa voz que no nos pertenece porque brota del silencio mismo, es una manera de usar el lenguaje para despertar y no, como es habitual en la vida social, para dormirnos. En cierto modo, es nuestra manera de compartir conocimiento.



Gracias a la vida que nos da su sabor para compartir en este banquete de la revelación presente.



Darse cuenta de que uno es, es todo lo que hace falta para entrar en la vida desde su totalidad. A partir de la conciencia “Yo soy” advenimos al mundo sin las ataduras de una identidad o de un deseo encubierto de realidad. A partir de la conciencia “Yo soy” el tiempo ya no es necesario para buscar la continuidad, pues la realidad ya está presente y la conciencia de nosotros se sabe como todo lo que podemos dar. “¿Quién soy yo?” será la pregunta fundamental, y ahí comienza la indagación, presenciando la experiencia completamente, desde la verdad más íntima y profunda que podamos hallar: que somos.

José Manuel Martínez Sánchez






En el silencio, desaparece el sujeto. Y al desaparecer el sujeto, también desaparece el objeto, porque uno engendra al otro simultáneamente. ¿Qué es lo que queda entonces? El silencio, la totalidad del ser, que no es impersonal ni personal. En ese silencio, las clasificaciones se ven como lo que son: meros juegos humanos, simples artilugios de hombres y mujeres para imaginar que están viviendo en Lo Conocido.



“Fijar lo errante, desatar lo fijo”,
preconiza la mesa de esmeralda.


Las luciérnagas sueltas de la antorcha
que enciende tu nacer con tu morir
están mostrándote la tierra fértil
donde has sembrado (más profundo incluso
que Dios entre paréntesis) la luz.



Esta es la luz que enciendes por mandato
de la luz que por dentro te visita.

Vita Preziosa





Juana López está escribiendo en este cuaderno y el Ser observa lo que hace. “Estás escribiendo en el agua, no en este cuaderno, Juana”, anota la propia Juana.
La figura del Ser (simplemente ser) es una gran sonrisa sin forma.



Hagas lo que hagas, el resultado es uno solo: simplemente ser. Pensar, sentir, dar forma, deshacerla, inventar o destruir. No importa cuál es la semilla ni cuál es la siembra. Como cosecha, sólo te queda simplemente ser.




Todo lo que estaba antes de nuestro nacimiento es lo natural. Y todo lo que apareció después es lo cultural, encimado con lo natural.
Por ejemplo, hay personas que creen que son españolas o argentinas, o polacas. No es así. Nacieron en España, Argentina o Polonia, pero si hubieran nacido en Canadá serían canadienses.
Entonces, ¿qué es lo que yo soy, aparte del nombre, la cultura y la educación? ¿Qué es lo que soy cuando dejo de lado ese diálogo interno que finge permanencia?
Simplemente ser. Esa persona que los demás creen ver cuando me miran, no es más que un juego de apariencias.




¿En qué tienes que convertirte para ser lo que eres?




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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

lunes, 20 de diciembre de 2010

Atención






“No existe el Diablo propiamente dicho, pero existe la Distracción, que para el caso da lo mismo”. Eso me decía, no hace mucho, un amigo que vive en Estados Unidos, con quien tenemos una relación epistolar.
A manera de complemento, yo le respondía: “El ego es la manera de distraerse que tiene cada uno”.





Juana López - El Diablo es un invento mío. Pero yo soy un invento de Dios.
Belkis Lightower - Define Dios.
JL - Nunca he visto una proposición tan ridícula.
BL - A ver si te gusta esta otra: Dios es lo que no tiene definición.
JL - La creatividad da para todo.
BL - Eso es Dios.





Al que vislumbra la ecuación del cielo
se le otorga la dicha derramada.



Hecho de lluvia puede, así, regarse,
penetrar en los signos de la tierra
y la savia manar de su mirada.



Hecho de nada puede recorrer
todos los laberintos de la nada.


Vita Preziosa







Belkis Lightower - La atención pura deshace todos los mundos que va creando.
Juana López - ¿Se parece al músico?
Belkis Lightower - El músico es el silencio.





Así como algunos poetas consideran que la atención no es otra cosa que soledad concentrada, los hindúes que recorren los múltiples caminos del Advaita (la no dualidad), han puesto de manifiesto que llamamos mundo tan sólo a las apariciones fantasmagóricas de la soledad desparramada.



Lo ves todo y descubres que no existe nada.



El movimiento único (la música, el instante, el tai chi, o como quieras llamarlo) está convirtiendo todo en nada, o viceversa, y por lo tanto hace lo que deshace, o deshace lo que hace.
El gran truco del Demiurgo Mayor es mostrarlos por separado: el todo y la nada, uno enfrente del otro. La forma y el vacío. El hombre y la mujer. El fuego y el agua.



La vida es el arte de Dios. Mejor dicho: la vida es el arte.






JL - Me parece increíble que José crea que existe.
BL - Es como si la nota Fa pensara que existe.
JL - A ver, voy a tocar la nota Fa. (Toca Fa en el piano: tin).
BL - En efecto, no existe.




Es raro: todo lo que existe no existe.
Existir y no existir son dos caras de la misma luna imaginaria.





La atención es natural. Distraerse es artificial.
No se puede practicar la atención. Simplemente, hay que dejar de distraerse.
La atención es impersonal.
La distracción es personal.




En su libro “La Leyenda de Wei Po”, que ya he leído un par de veces, Vita Preziosa inserta este diálogo:

Wei Po – El budismo es una excusa que asume cada uno para no despertar al buda que lleva dentro.
Emperador – Pero, ¿qué quiere decir usted? ¿Acaso está sugiriendo que el budismo es una herejía?
Wei Po – Usted lo ha dicho, no yo. La luz que ilumina los mundos no puede estar ausente. Quizá esté oculta, pero está presente siempre. Así que, crear toda una organización para buscar la luz es una herejía.

Me la he pasado mucho tiempo tratando de averiguar qué pretendía decir Wei Po con eso de que “quizá esté oculta”. Porque la luz consiste, sencillamente, en mostrarse, ¿no es así? Ahí tenemos al sol, ¿qué otra cosa, sino mostrarse, es lo que hace?
Tiempo después, cuando ya no buscaba una explicación para ello, leí algo de Gary Renard que dice: “Aunque cierres los ojos para no verla, ahí está la luz”.
Ajá.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Por Aquí




El avión de Pobre Curioso tiene que realizar un aterrizaje de emergencia y así es como desciende con su máquina en un camino rural solitario.
Al primer campesino que pasa por allí, le pregunta a dónde lleva el camino.
- Si vas por aquí, llegarás al conocimiento de que no es necesario conocer – le responde el hombre.
- Vaya, debo estar soñando – dice Pobre Curioso, frotándose los ojos-. ¿Cómo se llama este país?
- Paradoja Viviente – le informa el campesino.
Por pura precaución (cuanto más intrigado, más cobarde), Pobre Curioso toma otro camino, a campo traviesa. Su intento le ocasiona un sufrimiento detrás del otro. Fronda espesa, matorrales, lluvias tupidas, plantas espinosas, animales salvajes, pantanos… Es imposible describir los miles de sufrimientos que en poco tiempo tiene que atravesar el antihéroe de nuestra historia. Finalmente, avista una carretera y corre hacia ella. Cuando llega, se encuentra otra vez con el camino donde se halla su avión (allí en el horizonte) y con el campesino.
- Maldito seas – le dice -; tú eres un buda disfrazado, ¿no es así?
El campesino se ríe tanto que se desarma en millones de burbujas y finalmente desaparece.
¿Y qué ocurre con Pobre Curioso? Pues que despierta en su cómoda cama. Ha llegado la hora de levantarse ya.
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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

domingo, 12 de diciembre de 2010

Sin Esperar Nada



En un ensayo reciente, Dionisio Mayor asegura que la atención puede morir en estado de alucinación, o vivir sin límites en la pureza total, no contaminada por ninguna opción. Total de cuentas: atención pura versus caprichos personales. Eso sí, mencionar los “caprichos personales”, como aquí queda impreso, resulta políticamente incorrecto. En cuanto se mencionan estos atributos, saltan (impulsados por el resorte de la indignación) los defensores del libre albedrío. A tales y cuales personajes, la carencia de opciones los pone muy nerviosos. “Yo quiero elegir la vida que se me antoje”, declaran con más o menos palabras, pero siempre con lenguaje contundente. “Por supuesto, elija lo que se le antoje”, responde la vida misma, directamente sin palabras, aunque sí con hechos.
En suma, el mosquito puede optar por encarar su vuelo hacia la izquierda o bien hacia la derecha, pero sus actos no dejarán de ser los de un mosquito en medio de la inmensidad. Caso semejante nos depara el mamífero vestido, si es que de la metáfora nos servimos. Un definido libre albedrío en medio del infinito no deja de ser cosa de nada. “Pese a todo ello, el ser humano se pregunta qué sentido tiene la vida”, discurre el académico. Ay, Santa Razón, cuántos crímenes se cometen en tu nombre.
Se habrá notado ya que la atención es el don de cada uno y, como le cabe a cualquier don, su impulso y su destino es el de darse. La atención alucinada, como la llama Dionisio Mayor, es una energía embotellada en la opción, mutilada por la dualidad, atrapada en la parte. La atención pura, en cambio, no queda enganchada de ningún propósito personal, discurre libremente, se mantiene prestando atención, sin esperar nada del acto en sí.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda

sábado, 4 de diciembre de 2010

Sin Rumbo ni Meta




Lo que suele llamarse con el nombre de “meditación” es un estado de atención no encapsulada por los deseos personales. Para visualizar este rarísimo estado de percepción, habrá que valerse del ejemplo contrario, cuya figura más nítida nos proporciona el hombre adiestrado en las ciencias costumbristas de la vida social. Este hombre mira en torno y ve a su esposa mientras ella está haciendo la comida, pero no escucha el ruido de ese ómnibus que, en este preciso momento, está pasando por la calle, frente a su casa. Tampoco escucha los pájaros que cantan en el jardín trasero de la vivienda. Y, como si esto fuera poco, carece por completo de la sensación de estar vivo. Padece, en suma, una atención recortada, a la que podríamos describir como enfocada en el objeto de su deseo. Al desear algo, en efecto, pone su mira en ello y descuida ex profeso la percepción del paisaje en su totalidad, encapsula su atención en una burbuja de ideas fabricadas por su ambición y por su miedo.
A esta sensación de sentirse vivo aquí y ahora, que Gurdjieff acuñó como “el recuerdo de sí mismo”, prácticamente el hombre civilizado le tiene aversión suprema. Adiestrado por padres y maestros, embarcado por vecinos y amigos en la rutina de lo conocido, el hombre civilizado se somete al absurdo anzuelo de la ambición socializada con el disfraz de “provecho personal”, o más crudamente con la consigna básica del temor: “Sálvese quien pueda”.
Pero el desengañado, despierto a medias por fuerza de su magra cosecha, al cabo de prolijas demoliciones de palacios, tesoros y afectos personales, se halla de pronto en medio de un camino sin rumbo ni meta, que en definitiva no es ningún camino, tratando de digerir el alimento conseguido. En suma, se topa con esta mera pregunta: ¿qué estoy haciendo aquí?
A manera de respuesta, tan sólo encuentra su atención completa, sin divisiones ni propietarios, desnuda y límpida, dispuesta sin historia ni promesas a testimoniar la simpleza de ser.


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Extraído del libro "Simplemente Ser", de Furia del Lago - Editorial Ananda